Por Augusto Álvarez Rodrich
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La familia Humala despelota el proceso de transferencia.
El periplo de Alexis Humala no solo va a seguir amenazando al presidente electo, sino que ha puesto de manifiesto que su familia está jaqueando la transferencia y el inicio del gobierno, además de debilitar el liderazgo del próximo jefe del Estado.
Ulises Humala ha defendido a su hermano diciendo que “Alexis recibió el encargo, no específico pero de manera general, de hacerse cargo de las relaciones con Rusia”, por su conexión con ese país y por ser fundador del Partido Nacionalista.
Agregó que Alexis “va a decir la verdad, no se va a quedar callado, porque quiere limpiar su nombre y su apellido”. Pero parece que lo que va a salvar solo es su nombre (Alexis) porque el apellido va a quedar bastante embarrado cuando, como anuncia, revele que Ollanta Humala estaba al tanto de todo.
En la misma línea se han pronunciado compañeros de colegio del viajero, quienes lo han defendido con mucha seguridad. Es el caso, entre otros, del periodista Ricardo Vásquez Kunze, quien hoy señala en su columna que “los amigos de Alexis tenemos más fe en su honradez que su propio hermano”.
Por otro lado, Ulises Humala aprovechó la circunstancia para despotricar de dirigentes de Gana Perú que, como Carlos Tapia y Daniel Abugattás, han criticado el viaje ruso. También, a Perú Posible. Agrega que él podría estar integrando el gobierno.
Amigos del viajero coinciden con Ulises Humala en que el presidente electo se ha atarantado por una supuesta presión mediática y que “debería ponerse los pantalones”. En la misma línea está el flamante parlamentario andino Alberto Adrianzén, quien indica que “este problema ha sido resuelto rápidamente por Gana Perú al suspenderlo” pero que “existe un sector de los medios de comunicación que intenta magnificar el viaje” porque “la derecha no le perdona el triunfo electoral” a Humala.
La verdad es, sin duda, muy diferente. Si Alexis Humala hace lo que sus amigos y Ulises Humala dicen que hará –con la venia, según dijo este, de Isaac Humala–, el presidente Ollanta Humala quedará no solo como un mentiroso –pues él ha sostenido que Alexis Humala no tenía un mandato para representarlo– sino como un timorato que actúa por la crítica de la prensa.
A ello debe sumarse un conjunto de conexiones familiares –como las reveladas ayer por Marco Sifuentes– que se plasman en la política y en la economía, y que no solo incluyen a la familia Humala sino, también, a la de Nadine Heredia.
Durante la campaña, Ollanta Humala fue capaz de desmarcarse de su familia, pero poco antes del inicio del gobierno esta acecha con fuerza e imprudencia, desdibujando el liderazgo que debería exhibir el presidente electo y ofreciendo una imagen despelotada del proceso de transferencia, el cual ya parece un episodio de la comedia de Los locos Adams.
