Por Augusto Álvarez Rodrich
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Gastronomía: competitividad mundial, orgullo nacional.
Se equivocan quienes creen que a Mistura 2010 se va a comer. O, mejor dicho, que se va solo a comer. Porque lo más importante de este gran evento de masas en busca de mesas es, con el pretexto de la comida, asistir a un homenaje y a una celebración por haber encontrado en la gastronomía peruana un factor de competitividad internacional y de cohesión y orgullo nacional.
Eso es lo que creo que sienten las personas que asisten al Parque de la Exposición en un espacio que ahora es mucho más grande que el del año pasado, pues ocupa todo el espacio disponible de la manzana entre el ex MTC y el MALI, y donde es posible perderse si uno quiere encontrar rápidamente un sitio, tal como me pasó el martes en la noche cuando quería llegar a la presentación del estupendo libro Punche Perú.
La primera sensación de un recinto tan grande es que ‘ahora sí entramos todos’. Pero no es así, pues el gran número de personas que va produce unas colas enormes, a pesar de lo cual, en las tres veces en que he estado, no observé ningún incidente. A la gente se le ve feliz de admirar lo que se ha logrado. Que, insisto, es mucho más que solo comida.
Pero eso de que ‘ahora sí entramos todos’ no se debe interpretar en el sentido del espacio físico, pues, de hecho, este se queda pequeño frente a todos los que quisieran ingresar e, incluso, frente a los que no tienen el dinero para la entrada.
Sí lo es, en cambio, en el sentido de que la gastronomía peruana se ha convertido, en poco más de una década, en el fenómeno nacional más importante para expresar, por un lado, la posibilidad del Perú de alcanzar competitividad internacional en una actividad distinta a la dotación de recursos naturales que nos tocó. Porque los insumos son cruciales en este oficio, pero el ingenio que los elabora es el factor fundamental.
Por el otro lado, seguramente influido por lo anterior, pero, sin duda, mucho más relevante que ello, la gastronomía se ha convertido en el espacio nacional que no nos ha sido fácil encontrar –entre tanto discriminador en todo sentido que abunda– y que se está consolidando como el factor de cohesión, integración, orgullo e inclusión.
Como señala Gastón Acurio –ideólogo y obrero de esta gesta–, “Mistura tiene por objetivo principal que nuestra gastronomía sea la punta de lanza de la promoción de nuestro país en el mundo y, también, contribuir a tender puentes de oportunidades de desarrollo para los peruanos, porque la gastronomía es ese espacio en el que los peruanos nos hemos reconocido como un país hermosamente distinto”. Eso es lo que ocurre en Mistura. Como verá, mucho más que solo buena comida.
