Por Augusto Álvarez Rodrich
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El indeciso será quien decida esta final de infarto.
La campaña municipal de Lima del año 2010 será recordada como una de las más intensas, apasionadas, interesantes y volátiles de la historia electoral peruana.
Fue una competencia larga, de nueve meses, con varios ritmos, etapas muy diferenciadas y tendencias cambiantes. Empezó con una polarización entre Lourdes Flores y Alex Kouri, con ventaja para la primera en base a una dicotomía planteada por ella como la lucha entre la decencia y la corrupción.
Pero ese ‘orden’ se quebró por la tacha a Kouri, lo cual permitió el boom de la candidatura de Susana Villarán al grado que, incluso, logró desplazar a Flores de la punta que había mantenido desde el inicio de la campaña, hacia febrero de este año.
Sin embargo, en el tramo final de la misma, y especialmente después del debate del lunes pasado, dicha tendencia habría empezado a cambiar gracias a una intensa campaña de ‘meterle miedo al elector’ respondida con el lema ‘que el miedo no venza a la esperanza’. Aún está por verse quién se impone.
Pero esta campaña no solo será memorable por su final de infarto sino, también, porque será la primera vez que una mujer será elegida para un cargo tan importante como el de alcaldesa de Lima, al mando de una ciudad de casi nueve millones.
Además, y no menos relevante, porque son dos mujeres capaces, dignas y decentes, a pesar de todo lo dicho contra ellas en una de las campañas con mayor ‘guerra sucia’, y con una alta interferencia política –incluyendo la del presidente Alan García, a pesar de que ofreció lo contrario en su mensaje de julio– y mafiosa mediante el instrumento lamentable del chuponeo.
Los medios, por su parte, jugaron un papel relevante en este proceso, llegándose a convertir, algunos, en casi integrantes de la campaña de cada candidata, pudiéndose distinguir a Jaime Bayly con El Francotirador a favor de Villarán; y a Expreso, La Razón, Correo, El Comercio y Perú.21, entre otros, a favor de Flores. Con alguna frecuencia, la mentira se usó sin ningún rubor.
Esta campaña también fue interesante porque, entre todos los tomatazos que volaron desde ambos lados, también se pudo debatir sobre planes para los principales problemas de la ciudad como transporte, seguridad o ambiente.
No solo eso: el debate también involucró aspectos políticos cruciales como lucha contra la corrupción, ética y visión y opciones de futuro del país.
Todo eso en una sola campaña que quizá no culmine hoy pues podría tener una llegada apretada en donde los personeros jueguen un papel crucial, con dos mujeres valiosas al borde de un ataque de nervios, y donde el indeciso será quien decida esta final de infarto.
