Más allá del incidente diplomático HMS Montrose
La dificultad para obtener información sobre asuntos diplomáticos complejos como el impasse entre el Perú y el Reino Unido por la fragata HSM Montrose, en combinación con la pretensión de algunos de utilizar este hecho al servicio de intereses de política interna, llevaron al naufragio de la verdad en todo este incidente.
La cobertura de prensa sobre política exterior, especialmente cuando se trata de tensiones entre dos naciones, suele ser compleja pero, antes que cualquier otra consideración, la verdad debe ser –como siempre en este oficio– el criterio fundamental.
Estas coberturas son complejas, primero, porque se mezclan con el nacionalismo, algo que, con frecuencia, mella el sentido común e induce a distorsionar la realidad para satisfacer el deseo siempre insaciable en estos asuntos de la opinión pública.
Segundo, la política exterior se suele ejecutar con reserva y considerando una serie de elementos confluyentes, y presiones sobre los mismos, cuya conexión no suele ser perceptible para el aficionado.
Tercero, siempre existe, lamentablemente, la tentación de utilizar la política exterior para fines de política interna. Desde diarios que anuncian guerras con Chile para elevar la venta; gobiernos que buscan un enemigo externo para lograr respaldo interno; hasta políticos y medios que usan un incidente como el de la fragata británica para bajarse a un canciller. Que es lo que ocurrió esta semana.
A pesar de todas estas dificultades, un periodista debiera tratar de aislarse de ellas para, en la medida de lo posible, acercarse a la verdad.
En este sentido, luego de tratar de reunir información confiable de fuentes creíbles sobre el impasse de la fragata británica, mi conclusión es que la cancillería peruana se equivocó inicialmente al aceptar el ingreso de la nave, pero que esto se corrigió prontamente con el fin de asegurar la coherencia de la política exterior peruana con relación a Las Malvinas así como la prioridad que el Perú le otorga hoy al ámbito regional. Ciertamente, esto no está exento de costos, pero así son estas cosas.
Asimismo, Torre Tagle les comunicó apropiadamente estos hechos a las autoridades pertinentes del Reino Unido, pero al final estas respondieron con un comunicado emitido por su embajada en Lima que es, francamente, inaceptable pues transmite un tono imperial para entrometerse en asuntos internos que no le competen.
Lo previsible es que, dentro de un par de meses, la relación entre el Perú y el Reino Unido volverá a la ‘normalidad’, pero en el plano interno lo ocurrido desnudó el intento de bajarse al canciller Rafael Roncagliolo, un objetivo en el que, incluso, se le vio el fustán al premier Óscar Valdés.