Por Augusto Álvarez Rodrich
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De Miss Simpatía a Miss Lima en solo un par de meses.
CAJAMARCA.- Hasta en un país de institucionalidad política frágil como el Perú, lo que vuelve impredecible un resultado electoral, una diferencia tan grande como la que, a solo una semana de la votación, le ha sacado Susana Villarán a Lourdes Flores –como lo registra la encuesta PUCP que se publica hoy en La República–, permite asegurar que, salvo que ocurra algo insólito, la nueva alcaldesa de Lima será la candidata de Fuerza Social con un respaldo final de más de 40% y que podría acercarse al 50% del voto válido.
Hace unos tres meses, Villarán asistió a un almuerzo del consejo editorial de este diario –como varios otros candidatos– y ahí le comenté que su fortaleza era su gran simpatía en el elector y su debilidad que nadie creía que ella podía ganar. Podría, por ello, aspirar al premio “Miss Simpatía” que, como se sabe, rara vez se lleva, también, la corona principal del certamen.
Ella respondió en esa oportunidad haciendo notar su frustración por no poder romper la polarización entre Flores y Alex Kouri, pero –me pareció– sin perder la ilusión del surfista que tiene la paciencia de esperar la ola precisa que le permitiera obtener lo que no podía conseguir por ella misma.
Esa ola empezó a venir con la primera tacha a Kouri –cuando nadie pensó que el JNE tendría los pantalones para aplicarle la ley–, y Villarán criticó con fuerza a Flores por su vinculación con César Cataño, lo cual le dio su primer repunte hasta 10%.
Eso generó la otra ola conformada por varios medios que, queriendo liquidar su eventual crecimiento, le dieron justo lo que le faltaba: hacerla conocida. Tremendo faenón el que hicieron. La otra ola vino con la tacha definitiva a Kouri. Entonces, Susana empezó a lanzar propuestas, y Lourdes, metidas de pata. Y Jaime Bayly a defenderla cuando vinieron más ataques.
Todo eso explica dónde estamos ahora. ¿Ya ganó Villarán? Salvo que ocurra un terremoto político o algo insólito, sí. Por ejemplo, que Tongo se tronche otra vez y firme otro contrato para cantar “pero que Su, pero que Su, pero que Su, Su, Su...”; que un banco diga que “rebotó” el cheque enviado por Hugo Chávez para diseñar el logo “FS”; la difusión de un audio de hace un par de meses de Villarán comprándole a Lucho Agois las portadas que aparecieron luego; un video de Abimael Guzmán con chalina verde; o que Susana Villarán llegue con un “troncho” de marihuana al debate del lunes y empiece gritando que le “llega al culo la democracia”.
Como nada de eso va a pasar, lo más probable es que Villarán sea la próxima alcaldesa de Lima, por lo que ella y su combo deberían empezar a pensar más en cómo harán para liderar una ciudad que necesita visión moderna, planes realistas, gestión eficiente, comportamiento transparente, y una empatía de la autoridad con la gente como la que ella ha sido capaz de forjar en esta campaña electoral.
