Lo mucho en juego en el conflicto en Cajamarca.
PIURA. Ojalá que el gobierno sea consciente del gran impacto que tendrá, sobre su futuro político y económico, la definición del proyecto de Minas Conga.
Este se desarrolla en Cajamarca para la explotación de oro y cobre y, como suele ocurrir en muchas zonas del país –aunque particularmente exacerbadas en esta región–, ha enfrentado la oposición de la población.
La empresa sostiene haber satisfecho todos los requisitos solicitados por la ley. Roque Benavides, el presidente de Yanacocha, señala: “No sé cuál es el conflicto pues ya hubo una visita de tres ministros a las instalaciones de Minas Conga, y hemos cumplido con todas las normas y permisos”.
Es obvio, sin embargo, que el conflicto existe. La tensión se ha elevado significativamente con expresiones de violencia creciente que han obligado al retiro de los equipos con el fin de salvaguardarlos ante posibles ataques a los mismos en el contexto de un ultimátum impuesto por los campesinos y el alcalde de Huasmín para que estos sean retirados.
El argumento principal de la protesta gira en torno al impacto del proyecto sobre las lagunas de la zona: “el agua primero, la mina después”. La población cree que este las va a destruir y, con ello, el abastecimiento de agua; en cambio, los promotores del proyecto indican que, como consecuencia del mismo, la disponibilidad de agua para la ciudadanía más que se duplicará.
Es en ese contexto que va a ser crucial la intervención del Estado con el fin de forjar un acuerdo realista que consiga desterrar los temores de la población con el fin de crear las condiciones idóneas para el avance del proyecto. Dicha intervención no solo va a ser decisiva para el futuro de este proyecto en sí mismo sino para el futuro del gobierno actual.
Por un lado, definirá la capacidad del gobierno de enfrentar los conflictos sociales. Este será el primero de envergadura que va a definir su estilo de encararlos, lo cual establecerá su habilidad para la persuasión junto con el cumplimiento de la ley.
Por el otro, un entrampamiento de Minas Conga sería un mal mensaje para el clima económico pues constituye el proyecto más grande del Perú: US$4,800 millones de inversión, 6,800 empleos y transferencias al Estado por impuestos y regalías de US$2,800 millones. Inversión significa crecimiento y esto es condición para la inclusión social.
De la manera como el gobierno del presidente Ollanta Humala armonice intereses y resuelva este conflicto de Cajamarca dependerá mucho lo que ocurra, en lo económico, social y político, durante este lustro, por su impacto en la conflictividad social y en la inversión privada.
