Por razones que son políticas, legales y éticas.
A ningún gobierno le faltan los ayayeros que lanzan candidaturas indebidas, pero los que hoy promueven la de Nadine Heredia para el año 2016 le hacen un daño al gobierno que ella conduce con su esposo el presidente Ollanta Humala.
Varios la han lanzado en estos días, pero el más destacado fue Daniel Abugattás. Este aprovechó la declaración de Keiko Fujimori, en alusión a Nadine Heredia, de que “no se deben poner obstáculos para las candidaturas” y que, “mientras haya más mujeres en política, mejor”.
Abugattás –quizá el más antifujimorista de Gana Perú– saludó los “buenos deseos” de Keiko Fujimori y dijo que él, como muchos, aspira a que Heredia candidatee en el 2016.
El presidente del Congreso no se quedó ahí sino que recurrió a la matemática para especular que los 47 votos de Gana Perú y los 37 fujimoristas podrían cambiar la ley orgánica de elecciones, curiosamente aprobada por el fujimorismo, cuando estaba en el gobierno, para impedir la candidatura presidencial de Susana Higuchi.
La ley impide postular a la presidencia o vicepresidencias al cónyuge y los parientes consanguíneos dentro del cuarto grado, y los afines dentro del segundo, del que ejerce la presidencia o la ha ejercido en el año precedente a la elección.
Por si no está claro, entonces, la señora Nadine Heredia no puede postular a la presidencia en el año 2016, salvo que le cambien dicha ley.
Quienes la quieren de candidata parten de la ilusión de que su actual aprobación –superior a 60%– se mantendrá en el futuro, sin darse cuenta de que los gobiernos tienen altas al comienzo y bajas al final, y que, entonces, cuando llegan las vacas flacas, los más populares –como hoy Nadine Heredia– son los que más caen.
Pero aún si Heredia siguiera siendo popular en el futuro, el hecho de no descartar de una vez, hoy mismo, su rumoreada candidatura 2016 mellará el enorme potencial que exhibe para, gracias a su gran simpatía y capacidad de conectarse con temas populares, colaborar positivamente con el gobierno de su marido.
Porque una cosa es ser primera dama poco tradicional y otra, muy diferente, ser candidata solapa que aprovecha los recursos públicos para forjar una postulación, lo cual es lo más tradicional de la política criolla.
Pero el obstáculo principal para su postulación en el año 2016 es ético. Como candidato, Ollanta Humala juró no cambiar la ley para promover su reelección, y es obvio que modificarla para habilitar la de su esposa es una manera grotesca de sacarle la vuelta a su juramento y al país.
Heredia debiera guardarse para el 2021, pero entonces su principal rival en las primarias sería su propio esposo, lo cual sería una lid muy peculiar.
