Jóvenes ignorantes que ‘mayormente desconocen’.
Una sorpresa ingrata de estos días es la constatación de que la juventud peruana tiene un profundo desconocimiento de las dos décadas del terror, una ignorancia que cobra más relevancia cuando el Movadef –la agrupación de fachada de Sendero Luminoso– pretende utilizar la legalidad democrática que desprecia para sus intereses políticos.
Para quienes pasamos las cuatro décadas, es chocante encontrar jóvenes que no saben quién fue –¿es?– Abimael Guzmán, qué significa el ‘pensamiento Gonzalo’, qué quería Sendero Luminoso, sus métodos terroristas, y la manera como puso a la sociedad peruana al borde de abismo.
Si esto hubiera ocurrido hace medio siglo, podría, en fin, entenderse la ignorancia, pero la verdad es que esto ocurrió hace poco más de una década en un contexto en el que no solo se afectó la política nacional sino la vida cotidiana de los peruanos.
Sendero irrumpió en 1980 y su declive empezó en setiembre de 1992, con la captura de Abimael Guzmán, pero las secuelas continuaron, al menos, por un lustro adicional.
Sin embargo, hoy los muchachos de veinticinco años no pueden reconocer al camarada Gonzalo ni en una fotografía y menos conocer el colapso que su presencia produjo en el país.
¿A quién le echamos la culpa de esta expresión clamorosa de ignorancia? Primero, al sistema educativo, el cual no solo es incapaz de impartir conocimiento elemental en los cursos tradicionales sino, también, en el recuento básico de un capítulo trascendental y relativamente reciente y dramático de nuestra historia.
Segundo, a los partidos políticos, los cuales han abandonado absolutamente la función pedagógica que les compete como entidades fundamentales de intermediación entre la población y los centros de poder.
Una responsabilidad especial les compete en este contexto al fujimorismo y sus satélites autocráticos, los cuales han puesto el mayor empeño para petardear o meter bajo la alfombra al principal esfuerzo de recuento e interpretación, articulado y serio, sobre el terrorismo: el de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).
Por ello, es indispensable acelerar la construcción del Lugar de la Memoria, como un espacio en el que los peruanos más jóvenes puedan cubrir la ignorancia que hoy demuestran.
Pero como siempre ocurre, serán los medios los encargados de suplir el vacío, y debieran apurarse pues si vamos a esperar a los partidos o al sistema educativo, mal vamos a terminar.
Para empezar, podría volverse a poner de moda una de las canciones emblemáticas de los noventa: ‘Las Torres’, de Alfredo Sillau de los NSQ-NSC, que mezcla, con ironía y humor, el terrorismo, la corrupción y la mediocridad de los partidos políticos.
