Augusto Álvarez Rodrich.
alvarezrodrich@larepublica.com.pe.
La crisis del partido de Toledo perjudica al país.
BUENOS AIRES. La crisis post electoral de Perú Posible (PP) se refleja en que las dos personas más cercanas a Alejandro Toledo dentro del partido han resquebrado su relación con la agrupación y con su líder.
Al distanciamiento de Carlos Bruce luego de la derrota electoral se sumó anteayer la renuncia de Javier Reátegui a la secretaría general. Ambos son –o lo realista sería decir que ‘eran’– las personas de más confianza de Toledo en PP, lo cual se expresó en su presencia en la plancha presidencial de la chakana.
Pero apenas terminada la primera vuelta, Bruce empezó a tomar distancia, primero, porque, absurdamente, le atribuyeron toda la responsabilidad –en su condición de jefe de campaña– por la tremenda derrota electoral de Toledo.
Segundo, por el acercamiento de PP tanto a la candidatura de Ollanta Humala como después de su triunfo, lo cual lo llevó a criticar fuertemente a los dirigentes de la chakana, de quienes dijo que, cuando contestaban el teléfono, ya no decían ‘aló’ sino ‘sí juro’ como señal de su desesperación por un fajín.
Reátegui estuvo muy molesto con Bruce por dichas actitudes, y se encargó de negociar con Gana Perú la inserción de PP en el gobierno del presidente Humala: el tipo de coordinación en el Congreso y el número de ministros en el gabinete.
Esto fue la manzana de la discordia, aunque el resultado no es claro. Daniel Mora (Defensa), dos allegados a Bruce –René Cornejo (Vivienda) y Rudecindo Vega (Trabajo)– y hasta Kurt Burneo –ex jefe del plan económico de PP– (Producción) parecen ser la cuota chakana en el gabinete, aunque algunos no son reconocidos como parte de la dote.
El problema de fondo es la falta de cohesión de PP frente a la realidad de que no será gobierno en este lustro, algo que todavía les cuesta aceptar luego de que la victoria se les escurriera de las manos por razones que aún no han llegado a entender cabalmente, especialmente Toledo, quien sigue culpando al presidente Alan García sin reconocer sus propios errores.
También son incomprensibles las declaraciones de Toledo frente a Humala, trasluciendo una suerte de superioridad y arrogancia que son tan infundadas como inconvenientes.
La crisis de PP tiene consecuencias políticas relevantes. Primero, es la tercera minoría en el Congreso, lo cual ahondará la fragmentación de la política peruana. Segundo, implica que Gana Perú no tendrá en PP –por sus líos internos– un buen socio, lo cual será fuente de inestabilidad adicional durante el lustro que viene.
La respuesta a esta crisis está en el propio Toledo, en el reconocimiento de su responsabilidad por la derrota electoral pero, al mismo tiempo, del importante papel político que debe cumplir durante el lustro que está empezando.
