Pérdidas y ganancias políticas en mayo de 2012.
Ollanta Humala. Descolocado. Podrá seguir con aprobación alta en la opinión pública y optimismo creciente en el empresariado, pero todo el jaleo político del último mes y su ausencia por la gira asiática, lo han dejado movido, con un gabinete rengo por un premier mellado, una relación deteriorada con su bancada parlamentaria, y una sensación creciente de que se mueve en medio de la contradicción y que la intenta resolver con argumentos que ni él se los debe creer, como en el caso de su discurso anti acta de sujeción y la designación de un ministro del Interior que la firmó y que ahora dice que solo respondió ‘presente’ cuando pasaron lista.
Nadine Heredia. Sagaz. Ha reducido sustantivamente su presencia pública seguramente porque tanta mala noticia dando vueltas en el ambiente no constituye una oportunidad propicia para poner su foto en primera plana.
Óscar Valdés. Zombie. Actuación lamentable durante la crisis reciente, en la que quedó como un cuadro pintado en la pared. Con un liderazgo e imagen pública en franco deterioro, y muy poca capacidad de negociación con otras fuerzas políticas, el premier solo tiene hoy el aprecio del fujimorismo y del aprismo así como de un sector empresarial que lo ve como el dique anticomunista. Se podría ir cuando lleguen los circos de julio. ¿Queda aún sitio en la cuota de embajadores políticos del presidente?
Daniel Abugattás. Asado. No supo guardar la ponderación durante la última crisis política, se alteró mucho más de lo que debiera un presidente del Congreso, y confirmó su propia revelación de que su lengua avanza más rápido que su cerebro, con lo que perdió la posibilidad de la reelección en el Parlamento.
Susana Villarán. Aliviada. La revocatoria se cayó por la truculencia de sus promotores, algunas reformas empiezan a tomar forma como la del transporte a la espera de que lleguen las obras, mientras que su aprobación dejó de caer y empieza a rebotar pero con lentitud. Pero lo peor que podría hacer es confiarse en que ya pasó lo peor.
Luis Castañeda. Sin juego. Apostó con todo por la revocatoria y fracasó, mientras que su bancada en el Congreso anda muy desubicada.
Antauro Humala. Calladito. Parece que no fue una mala idea enviarlo a la Base Naval.
Juan Luis Cipriani. Aislado. Le salió el tiro por la culata al tratar de chancar de manera injusta al padre Gastón Garatea, lo cual generó un repudio abrumador que lo dejó como un prepotente y abusivo que solo es defendido por el Ku Klux Klan peruano y la DBA. El Vaticano debiera conseguirle chamba en Roma para que no siga perjudicando a la Iglesia Católica en el Perú.
