Por Augusto Álvarez Rodrich
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El ‘coordinador’ Javier Velásquez Quesquén
Cuando anteayer le pregunté a Javier Velásquez Quesquén si va a ser un premier con voz propia o –como varios han criticado, incluida esta columna– solo un ‘secretario chicheñó’, ofreció una respuesta contundente: será el coordinador del gobierno.
“¿Cómo un primer ministro va a tener una agenda que confronte al presidente? Para eso está el Parlamento, que tiene que ser el contrapeso. Yo soy solamente coordinador de la política del gobierno”, respondió en la cabina de RPP.
Las personas ejercen estos puestos políticos según su estilo, personalidad y objetivos, que son las mismas razones por las que un jefe de Estado las elige. Es obvio que Alan García escogió a Velásquez Quesquén porque no quiere ser un presidente prescindente. Si José Antonio Chang –el otro rumoreado– hubiera sido designado premier, habría respondido igual.
Ahora bien, es evidente que ese tipo de interpretaciones las hacen los que no están pensando usar la PCM como trampolín a la fama para una candidatura presidencial, como sí fue el caso de Jorge del Castillo y de Yehude Simon.
Quizá muchos esperábamos un premier con mayor grado de autonomía, especialmente cuando al gobierno le conviene convocar y abrir nuevos espacios, pero la interpretación de su puesto de Velásquez Quesquén encaja con la Constitución.
El artículo 123 establece que al presidente del Consejo de Ministros le corresponde: “1. Ser, después del presidente de la República, el portavoz autorizado de gobierno; 2. Coordinar las funciones de los demás ministros; 3. Refrendar los decretos legislativos, los decretos de urgencia y los demás decretos y resoluciones que señalan la Constitución y la ley”.
Cabe discrepar de la manera como el nuevo premier está enfocando su tarea, y hasta puede desilusionar a los que esperaban un papel más protagónico, pero no deja de ser una manera realista de plantear lo que tiene que hacer al frente del gabinete, pues esa es la función que el presidente García espera de él. Él no quiere que nadie le haga sombra.
En esa línea también está el anuncio del nuevo premier de que, a diferencia de Del Castillo y Simon, no será comandante del cuerpo de bomberos porque ahora cada ministro bailará con su pañuelo y será responsable de los conflictos de su sector, para lo cual se desconcentrará la Unidad de Prevención de Conflictos Sociales de la PCM. Como es obvio que esta oficina es un tremendo mamarracho, cada ministerio debe crear una desde cero.
Velásquez Quesquén se ha planteado un estilo light de ser premier, lo cual le dará mayor protagonismo al presidente y a los ministros. Pero si las cosas salen mal, el que volará es él, como corresponde al premier.
