Sigue manteniendo invicta su vocación por el declive.
El PPC fue fundado por gente decente e inteligente, y entre sus dirigentes actuales hay políticos con valores similares, pero su reputación se va deteriorando por algunos impresentables que han encontrado en varios espacios un refugio para rascar el concolón de la olla del erario.
La expresión más reciente de ello ocurrió anteayer en el Municipio de Lima, cuando la bancada pepecista defendió una solicitud de vacancia contra la alcaldesa Susana Villarán que fue presentada por un ‘ciudadano desinteresado’.
Este modus operandi es conocido. Un ‘ciudadano cualquiera’ presenta la denuncia y aunque nunca acude a sustentarla, una agrupación política la acoge e inicia la embestida.
En este caso, la solicitud es de José Chávez Rivera –un pepecista ‘de a pie’ Comas–, quien sostiene que Villarán usurpó funciones al autorizar, en julio del 2011, la venta de tres inmuebles en el centro de Lima, de propiedad de la Beneficencia de Lima Metropolitana, a una asociación de comerciantes.
El abogado de Villarán, Baldo Kresalja, desvirtuó la acusación al aclarar a los regidores, en la sesión del Concejo del martes, que solo hubo un traspaso de funciones y competencias pero no de propiedad.
A todos quedó clara la explicación, hasta a la bancada de Solidaridad Nacional –archienemiga política de Villarán–, salvo a los regidores del PPC que, con la excepción de dos de ellos, votó por la vacancia, siendo derrotados con 29 votos contra diez.
Así, la bancada municipal del PPC, que antes se opuso a investigar el escándalo Comunicore, pretendió tumbarse a la alcaldesa Villarán con argumentos deleznables.
Es tan grotesco lo ocurrido que la ex presidenta del PPC Lourdes Flores tuvo que aclarar que su partido desea que Villarán –su rival en la última elección– culmine el período para el que fue elegida. No es, sin embargo, lo que demuestran sus regidores con sus actos. ¿Quién manda hoy en la chingana pepecista?
Esto ocurre cuando abogados expertos en moverse por las alcantarillas del JNE, y con capacidad de enquistarse en posiciones importantes del gobierno, han sacado una resolución a favor de la revocatoria.
Allá los ingenuos que crean que estos esfuerzos desestabilizadores tienen como foco la mejora de Lima.
En la capital se están produciendo reformas relevantes en el transporte público y comercialización de alimentos, además de obra pública, que afecta intereses específicos y mueven campañas de lobistas para restablecer privilegios perdidos.
Es una lástima que el PPC se esté poniendo al servicio de estos intereses subalternos, contribuyendo a acelerar el invicto declive que observa, desde hace por lo menos una década, en la política peruana.
