Por Augusto Álvarez Rodrich
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¿Le explicaron a Giampietri qué hace un vicepresidente?
El rumor difundido el sábado por El Comercio sobre un encontrón entre Rafael Rey y Luis Giampietri es ampliado en la edición que hoy aparece de Llanta de Prensa y revela un pleito creciente sobre el presupuesto militar en el que se debe respaldar al gobierno y preguntarse, más bien, por qué este le da tanto espacio a un vicepresidente que no sabe ubicarse y que solo le genera problemas.
El altercado ocurrió en la noche del miércoles en la PCM durante una sesión reservada entre miembros del Poder Ejecutivo y de la Comisión de Defensa del Congreso. Según elcomercio.pe, Rey increpó a Giampietri, se paró de la mesa alterado y se marchó. Según se comenta en Llanta de Prensa (http://perunet.tv/), el ministro defendió la posición del gobierno de realizar un gasto dentro del concepto del ‘núcleo básico’ diseñado por Allan Wagner, lo cual le parece insuficiente al vicepresidente.
El problema de este es la vehemencia con que realiza sus planteamientos y la creencia que se trasluce en sus intervenciones públicas de que oponerse a sus objetivos constituye un acto de traición a la patria. No sabe conversar sino mandar, lo cual puede ser apropiado para un cuartel pero no para la vida política de un sistema democrático.
Su repertorio es amplio y va desde la compra de armas, canon militar para financiarla, museo de la memoria, fobia a las ONG, evitar cualquier juicio a las fuerzas del orden, defensa de Alberto Fujimori o leyes para discriminar la inversión extranjera según el país de origen. Con frecuencia parece que el vicealmirante Giampietri creyera que estamos en una república militar donde todas las decisiones se deben subordinar, sin dudas ni murmuraciones, al dictado castrense.
Lo curioso esta vez es que ha terminado enfrentado al ministro Rey, que si bien es muy cercano a sus posiciones políticas y parecido en la exaltación con que sustenta sus ideas, también tiene –como se ve– discrepancias con el vicepresidente en el plano económico. Esto parece un choque de intolerantes.
Pero la interrogante de fondo, además de entender por qué el presidente Alan García tomó la temeraria decisión de escoger a alguien como Giampietri para reemplazarlo por si algo le pasa, es por qué nadie en el gobierno le ha explicado al vicealmirante en qué consiste el papel de un vicepresidente en el Perú.
A continuación, un aporte de esta humilde columna: lo único que debe hacer un vicepresidente es llamar todas las mañanas por teléfono a Palacio de Gobierno y preguntar por la salud del presidente García. Si le responden “sin novedad en el frente”, entonces no tiene nada que hacer por ahí hasta la mañana del día siguiente.
