Por Augusto Álvarez Rodrich
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El plan VRAE necesita ser revisado y relanzado
El atentado realizado en la noche del sábado, en el que unos sesenta narcoterroristas atacaron la base de la Dirección Nacional de Operaciones Especiales (Dinoes) en San José de Secce, en Huanta, con el saldo de tres policías y dos civiles asesinados, y dos suboficiales heridos, constituye una tragedia lamentable que se repite cada cierto tiempo.
El ciclo lo conocemos bien los peruanos: policías muertos, lamento, crítica y pronto olvido hasta que, en unos meses, se repite nuevamente. El ocurrido en la base ayacuchana de la Dinoes es el cuarto atentado de este tipo desde el año 2006, aunque esta vez ‘el móvil’ parece haber estado más cargado hacia el lado del objetivo militar y no del narcotráfico por la naturaleza del puesto policial atacado.
El atentado permite concluir varias cosas, alguna de ellas bastante obvias como la constatación de que el Plan VRAE no está funcionando bien o que –en el mejor de los casos– sus beneficios están tardándose en aparecer y que, en cambio, los costos se están pagando penosamente con la vida de muchos policías asesinados.
El plan VRAE necesita el establecimiento de un liderazgo claro que articule el trabajo policial y militar para combatir al narcoterrorismo, y la asignación efectiva del presupuesto necesario para enfrentar a un fenómeno muy bien financiado y cuyo efecto es altamente pernicioso para la sociedad.
La última vez que se debatió el problema en el Congreso fue cuando el ex premier Yehude Simon se presentó para exponer un nuevo plan en la materia que fue considerado insuficiente. Los efectos de esa conclusión se siguen dejando ver con las recientes muertes de otros policías. El reciente relevo del premier y los ministros del Interior y Defensa debería permitir un replanteo de fondo y no solo cosmético del plan VRAE.
Sendero Luminoso y el MRTA son movimientos terroristas que están política y militarmente derrotados y con sus líderes en prisión, pero eso no implica que el rezago senderista ubicado en el VRAE no tenga –en combinación con el narcotráfico– capacidad de realizar actos criminales como el del sábado por la noche en San José de Secce.
En este sentido, no se puede caer en el error de sobredimensionar el terrorismo como algunos quisieran, con fines subalternos, al equiparar la situación actual con la que ocurría hasta la primera mitad de los noventa, pues este se encuentra focalizado en el VRAE, pero tampoco se puede subestimar la tarea aún pendiente para eliminar definitivamente a este rezago senderista que actúa como ‘núcleo ejecutor’ del narcotráfico.
