Una campaña en contra de la cutra

Lo que en realidad está en juego en esta revocatoria.


La campaña por la revocatoria de la alcaldesa de Lima empieza con un resultado muy favorable a la misma, pero los más de cuatro meses que faltan para la votación constituyen un plazo en el que la tendencia actual puede consolidarse o revertirse en función del debate que se produzca.

Datum concluye que 65% de la población de Lima votaría por revocar a Susana Villarán, mientras que 34% –porcentaje parecido al que votó por ella hace dos años– se opone a la misma.


Dos tercios de un lado de la balanza podría ser un peso suficiente para concluir que ya es casi imposible revertir el resultado y que la revocatoria se concretará de todas maneras el 17 de marzo del próximo año.


Las cosas pueden cambiar, sin embargo, según se desarrollen los argumentos de uno y otro lado.
El planteamiento más reiterado hasta el momento para oponerse a la revocatoria es que la principal perjudicada sería Lima y, con ello, evidentemente, su población.


Esto es cierto, pero no es, en la opinión de este columnista, el principal problema de la eventual revocatoria de Villarán y la consecuente participación de un interino hasta la elección del siguiente.


A ver, el traslado del mercado de La Parada a una instalación moderna como la de Santa Anita era un asunto pendiente desde hace más de una década. O, también, la reforma del transporte en la capital es imperiosa, pero los limeños podríamos sobrevivir –porque esa es la palabra– un tiempecito más al caos que significa el servicio público así como la asfixiante congestión del tráfico; de paso, el Metropolitano se volvió el ‘Lentopolitano’ por todos los años que demoró su construcción.


La detención de estos procesos afectará a Lima, sin duda, pero el tema de fondo para oponerse es que lanzar una revocatoria sin razón flagrante, sino por motivos subalternos, con financiamiento sucio, y sus verdaderos autores escondiéndose por lo impresentable que es esta iniciativa, tiene un tufo mafioso.


Es por eso que líderes como Armando Villanueva, Luis Bedoya Reyes o Lourdes Flores, entre otra gente decente y de prestigio, no duda en expresar su desacuerdo con la revocatoria, lo cual no implica, necesariamente, aprobar la gestión de Villarán. Es probable que las encuestas iniciales no estén considerando esta ‘tercera opción’.

Para el grueso del electorado, las obras en marcha son importantes, y estos meses serán una oportunidad para que el Municipio las comunique con inteligencia y efectividad, pero el tema de fondo en esta revocatoria trucha es que será una batalla contra la cutra y la pendejada. Eso es lo que realmente está en juego.

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