Por Augusto Álvarez Rodrich
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Congreso nacional aprista: enemigos íntimos y fraternos
Cómo estarán de movidas las cosas en el Apra que tanto Omar Quezada como Jorge del Castillo –cabezas de las dos tendencias que se enfrentarán en el próximo congreso nacional del partido– desconfían del actual secretario general Mauricio Mulder y coinciden en que este renuncie tras su anuncio de que postulará a la reelección.
“Sería bueno que se retire de la secretaría general ahora que es candidato, por transparencia mínima”, señala el ex premier Del Castillo, mientras Quezada –quien es jefe de Cofopri– se queja de que Mulder incumpliera el anuncio que hizo en el mitin por el día de la fraternidad del año pasado de que no iría a la reelección, y no oculta su preocupación porque los miembros del tribunal electoral del Apra son allegados a él. De paso, este año no se festejará el tradicional día aprista, quizá porque el momento no está para mucha fraternidad.
La desconfianza podría explicarse por el hecho de que, si hay un partido político con destreza comprobada para la movida bajo la mesa, el manejo de la oportunidad, saber ganar en la meta, conseguir el pase a la segunda vuelta gracias a los personeros, ese es el Apra, cuyos miembros son, para estas cosas, los reyes del mambo, lo cual no implica necesariamente una connotación peyorativa sino un reconocimiento a su habilidad y capacidad de preparar y manejar negociaciones complejas.
Por ello, un congreso nacional aprista es a la movida política lo que el festival de Trujillo a la marinera: el epicentro de la lid en donde el que pestañea pierde, en la que el camarón que se duerme se lo lleva la corriente, el jet set de la maniobra, el estado del arte de la componenda, el cónclave máximo del póker.
Del Castillo y Quezada discrepan en muchas cosas pero coinciden en la desconfianza hacia Mulder, lo cual plantea la pregunta de a qué tendencia representa el actual secretario general del Apra que ahora pretende repetir el plato.
Difícil saberlo para los que no tenemos un conocimiento profundo de lo que pasa dentro del local de la Av. Alfonso Ugarte, pero me arriesgaría a pensar que Mulder es hoy lo más cercano en el partido a representar los intereses del presidente Alan García, aunque también se sostiene que este se encuentra cerca de los ‘cuarentones’ agrupados con Quezada.
En este congreso nacional se juega, en lo inmediato, la elección de la dirigencia partidaria pero –mucho más importante que eso– la influencia que esta tendrá en la selección de los candidatos municipales, regionales, parlamentarios y –last but not least– presidencial.
¿Puede Alan García influir en estos asuntos partidarios? Intuyo que sí y bastante. Por ello, no descartaría la intención de mover las fichas para que el candidato presidencial 2011 del Apra sea Del Castillo, con el obvio fin de acabar de quemarlo.
