Por Augusto Álvarez Rodrich
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¿El regreso de los muertos (políticos) vivientes?
Algunos despistados siguen preguntándose y especulando por qué salió Luis Valdivieso del MEF cuando la explicación es obvia: el presidente Alan García –como la mayoría de ministros y presidentes regionales– nunca llegó a hacer ‘click’ con él.
Pero si de especular se trata, más interesante que la salida de Valdivieso es jugar con la posibilidad de que el retorno de Luis Carranza signifique el regreso de otros ex ministros.
Del gabinete inicial con que arrancó el gobierno solo quedan cuatro: el canciller José Antonio García Belaunde, José Antonio Chang, Mercedes Aráoz y Carranza en su segundo debut.
Los chistes políticos –que suelen adelantarse a lo que ocurrirá– abundan. Ayer, en esta página, Carlín presentó a Antonio Brack anunciando “el reciclaje” de Jorge del Castillo, Luis Alva Castro y Hernán Garrido Lecca; y, unos días antes, Heduardo había ironizado con que el retorno de esos tres sería “la renovación” del gabinete. El canciller también bromeó hace poco, en una entrevista radial, sobre la posibilidad de que el retorno de Carranza sea la señal del ‘también viene…’.
Bromas van, especulaciones vienen, esto coincide con los rumores de que algunos ministros actuales están en la cuerda floja. Empezando por el del Interior, Remigio Hernani, por lo sucedido en el bosque de Pómac y un respaldo presidencial que más pareció un ‘OK, ya lo voy a sacar pero yo decido cuándo’.
Hernani no es el único en salmuera. También se habla de molestias palaciegas por el trabajo, entre otros, del premier Yehude Simon y de la titular de la Mujer, Carmen Vildoso.
Es obvio, además, que a los ex ministros Del Castillo, Alva Castro o Garrido Lecca les encantaría ponerse otra vez el fajín ministerial, y quizá al presidente García le gustaría reincorporar al gabinete a gente como Juan Valdivia o Susana Pinilla.
¿Le convendría al gobierno un ‘retorno de los muertos (políticos) vivientes’ –como la película– que son, por ejemplo, Del Castillo o Alva Castro? Claro que no: lo chamuscados que están sus perfiles políticos afectaría al gabinete en pleno.
Quizá la foto del gabinete ministerial de hace un año pueda significarle al presidente García un bonito recuerdo, de un momento diferente en el que las cosas pintaban mejor, sin crisis internacional y, todavía, sin el salpicado de la corrupción que ha dejado el affaire de los ‘petroaudios’.
Y es probable que, así como se cambió a Valdivieso a solo seis meses de iniciada su gestión, el gobierno necesite realizar en las próximas semanas otros ajustes en el gabinete, pues varias piezas no están funcionando. Pero mirar atrás no parece, en este caso, una solución.
