Por Pilar Frisancho
Médica
Hace unos días escuche a unas adolescentes hablar sobre cómo adelgazar rápidamente, una mencionaba la dieta del yogurt y la manzana, otra hablaba que había comprado unas pastillas “naturales” por internet y las tomaba sin indicación profesional. Otra mencionaba que tomaba antiinflamatorios para que le dé gastritis y así se le quita el apetito… ¡Se imaginan!
A diario los medios de comunicación son invadidos por anuncios comerciales de dietas, tratamientos, y otro sin número de proposiciones, que “supuestamente” nos harán perder los kilitos de más, pero llegar al peso ideal, así como mantenerlo, no es cosa fácil de lograr y requiere de mucha dedicación y esfuerzo.
Hoy en día especulan con la vanidad humana, comercializando tipos de alimentos que nos harán menos obesos; pastillas naturales y suplementos nutricionales bajos en calorías, que sin mucha investigación científica, prometen resultados en tiempo récord, comúnmente promocionados en páginas de internet o en tiendas habilitadas para su venta.
Pero la realidad es que toda dieta funciona dependiendo de nuestra capacidad de cumplir con el tratamiento o recomendación nutricional. “Debidamente avalado por especialistas” puede llegar a ser eficaz si somos disciplinados y acatamos las instrucciones al pie de la letra.
Por otra parte, los padres tenemos que hablar con nuestros hijos, enseñarles a cuidar su organismo de no violar algunas reglas nutricionales que les pueden generar enfermedades como la bulimia y la anorexia, muy comunes en la juventud, sobretodo en el sexo femenino; estas son provocadas por el enfermizo deseo de perder peso mediante métodos fáciles y rápidos como el no comer o provocarse vómitos y diarreas para eliminar lo comido.
Muchos son los ejemplos de jóvenes que han perdido sus vidas por estas dos enfermedades que conllevan a un desbalance nutricional letal y pérdida excesiva de potasio en el cuerpo que deriva en problemas circulatorios y paros cardíacos.
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