Por Pilar Frisancho
Médica
Los diversos tipos de cánceres están en aumento en todo el mundo y según datos del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), en el país ha aumentado año tras año, en un cuatro por ciento.
Su diagnóstico aún lo asociamos al comienzo del fin de nuestros días, no obstante, la detección temprana nos da mayores posibilidades de manejo y/o curación.
Una de estas enfermedades es el linfoma de Hodgkin, cáncer en el tejido linfático que tiene un origen que aún se desconoce, pero se sabe que las personas con mayor riesgo de padecerla son aquellas con bajo sistema inmunológico. No tiene una base hereditaria y es más frecuente en los hombres. Se sospecha que la aparición del linfoma tiene que ver con las infecciones causadas por virus y el contacto con insecticidas y productos de conservación de la madera.
Usualmente, la presencia de bultos en axila, la ingle y el cuello podrían ser señales de cáncer linfático, pero a ello habría que sumarle la sudoración excesiva –especialmente por las noches– fiebre, pérdida de peso inexplicada, falta de apetito, cansancio, tos o falta de respiración así como de erupciones cutáneas o comezón en la piel, dolor de garganta, huesos y articulaciones, e infecciones frecuentes. Algunos pueden presentar hinchazón o dolor abdominal, lo que puede llevar a inapetencia, estreñimiento, náuseas y vómitos.
Esta enfermedad es detectada cada año en 350 mil nuevas personas, de las cuales dos mil corresponden al Perú, sin embargo, pocas son las personas que saben qué es un linfoma y cuáles son los síntomas de esta dolencia El linfoma es un cáncer que afecta los ganglios linfáticos de cualquier parte del cuerpo, pero también puede dañar el bazo, los intestinos, el hueso y el estómago.
En la actualidad, en el mundo más de un millón de personas tienen cáncer linfático y constituye la quinta neoplasia más frecuente en todo el planeta y al igual que cualquier otro cáncer, si el linfoma se detecta tempranamente puede ser curado y/o controlado.
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