Por Pilar Frisancho
Médica
Algunas veces pensé que el dicho “todo tiempo pasado fue mejor” estaba hecho para personas que no iban acorde con los avances y se resistían a aceptar lo que les brindan los nuevos tiempos; pero cuando analizamos algunas situaciones actuales como la extrema violencia, los terribles hábitos alimenticios y el temido sedentarismo, definitivamente tendría que retomar dicha frase.
Si bien antes también existían las picaroneras, anticucheras y una serie de comidas al paso, tal como lo registra en sus sabrosas crónicas Ricardo Palma, hoy esas exquisiteces al paso han sido reemplazadas por salchipapas, pollos broaster, tacos, sanguchones con sabe Dios qué cremas, que además van acompañados de un sinnúmero de gaseosas envasadas, extremadamente dulces, con preservantes y exceso de colorantes.
Solemos premiar a los hijos con comida y ya no con un paseo, un juguete o simplemente con dejarlos salir a jugar con los amigos del barrio. Ya no se suele ver a familias integradas paseando por las calles hacia un parque, porque ahora están juntas, pero desintegradas, frente a un televisor, sin cruzar palabra alguna y obviamente acompañados por un gran tazón de canchita salada con mantequilla extra.
Toda actividad está asociada a la comida. Todo nos lleva hacia la poca actividad, la ansiedad, poca comunicación y al comer por comer con un solo destino: la obesidad.
Mientras que la obesidad ya es considerada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) como un problema de salud pública, en el Perú, el 40% de la población adulta tiene sobrepeso y obesidad, e incluso los últimos estudios realizados indican que en el sector infantil también se observa la misma tendencia. Estudios realizados por catedráticos de la Facultad de Medicina de San Marcos han demostrado que en el Perú sí tenemos niños obesos, pero con desnutrición crónica y anemia.
Por ello, para prevenirla, no olvidemos hacer ejercicios.
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