Por Federico Salazar
La campaña contra el armamentismo fue un error. El caso de espionaje de Chile hacia Perú así lo revela. Los mensajeros del Perú iban, de país en país, pregonando por qué era bueno detener las compras de armas. Mientras, Chile adquiría información sobre los radares RDM TH-3757 de las aeronaves peruanas y sobre el tiempo de reprogramado de los misiles aire-aire.
El Perú tiene que plantear una estrategia de rearme. Eso es lo contrario a la campaña antiarmamentista. El rearme requiere criterios objetivos. El límite presupuestal es uno de ellos. Los objetivos estratégicos, otro. En el Perú, en la década pasada, se compró armamento según los requerimientos de las comisiones y los negocios de vendedores de armas (hoy libres) con Montesinos.
El gobierno de Alan García, ahora, va a pedir el apoyo para gastar en armas. Debe tenerlo, pero a condición de que fije mecanismos de fiscalización presupuestal. La gran ventaja de los comisionistas es el secreto militar. Debe adoptarse mecanismos de control que no sacrifiquen la reserva de seguridad militar. Antes de pensar en comprar o actualizar material bélico, sin embargo, hay que replantear los mecanismos de seguridad y acceso a la información.
Lo primero que tiene que ponerse sobre el tapete es la clasificación de documentos y la codificación de los accesos. Hoy hay muchas dudas sobre los implicados en el caso de Víctor Ariza, quien no ha querido colaborar con la justicia en este extremo. Hay quienes creen que la FAP es una coladera de información. El gobierno debe responder, serenamente, con medidas específicas de seguridad. Debe decirnos qué hará para que algo así no vuelva a pasar.
Antes de la compra de armas debe invertirse, además, en capacitación. La pieza clave es el factor humano. No solo se trata de mejorar el nivel técnico, sino también el de la formación general. El gobierno nos tiene qué decir cuánto y cómo va a invertir en educar a nuestras Fuerzas Armadas. Tenemos que renovar, actualizar y comprar armamento nuevo. No es un tema exclusivo de la FAP. Es cuestión de tecnología militar.
¿Es verdad que la ventaja operativa de las FFAA chilenas es de 12 a 1, según dijo el general Donayre? ¿Es verdad que solo tenemos operativos 60 tanques y Chile más de 300? Con una ventaja tan grande, solo quedan dos caminos. Tiramos la toalla o iniciamos un proceso de recuperación. El desarme es tirar la toalla. El caso Ariza nos indica que mejor es el “rearme”.

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