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Defensa de las prostitutas

Por Federico Salazar



Las insultan, las golpean, las maltratan. En el mejor de los casos, las llevan a la comisaría; en el peor, a parajes inhóspitos donde sufren vejamen.



Las prostitutas, mujeres o travestis casi no pueden defenderse. No porque la ley no los ampare, sino porque nadie cree en sus derechos.



Es ilegal que una prostituta recogida de la calle sea detenida en la comisaría. La prostitución no es un delito en nuestro país. Entonces, ¿por qué esos famosos “operativos”?



Por supuesto hay un tema de ornato municipal. Hay municipios que quisieran ver sus calles “limpias”. Los vecinos, por supuesto, tienen derecho a que actividades de adultos se restrinjan a espacios para adultos.



Los vecinos tienen sus derechos. Pero las prostitutas y travestis, también. Esta parte no se reconoce, simplemente porque hay un prejuicio moral.



Mucha gente cree que prestar algunas partes del cuerpo a cambio de dinero es algo “malo”. El cuerpo se entiende perverso y el dinero se sataniza. Conclusión, dicha contraprestación es un “crimen”.



El cuerpo, sin embargo, no es perverso ni santo. Es de cada uno. Y cada uno es dueño de tratarlo como crea y quiera. El dinero tampoco es malo, si no es robado o adquirido a través de violencia o engaño. Entonces, ¿cómo podría la ley considerar “criminal” la contraprestación de cuerpo por dinero?



Cada uno, evidentemente, puede creer lo que quiera. Es muy respetable la creencia de quienes sostienen que eso es “malo”. Pero esa creencia no se puede convertir en ley estatal o reglamento municipal.



La creencia de un grupo, por mayoritario que sea, no puede imponerse a la fuerza a la creencia de otro grupo. La prostituta, especialmente la de la calle, se encuentra por eso en una situación vulnerable. Es víctima de policías, de serenos y depravados. Todos se aprovechan de la satanización que sufre.



Un adulto debe tener derecho sobre su cuerpo. Un adulto debe tener derecho sobre lo que hace con su dinero. Son derechos fundamentales.



No se puede admitir, por eso, que se trate como criminal a la persona que preste un servicio genital a otra.

Podemos pensar que no es lo mejor. Podemos creer que hay mejores usos para el dinero o el cuerpo. Pero, ¿podemos por esa opinión tratar con violencia a los que no la comparten?



¿Y la libertad de expresión? ¿Acaso solo vale para las palabras y no para el cuerpo? ¿Y la libertad comercial? ¿Acaso solo vale para los bienes y no para el cuerpo?



El martes 2 de junio es el Día Internacional de las Trabajadoras Sexuales. No será para celebrar, pero sí para pensar. Para restablecer el respeto a la disidencia moral.

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Federico Salazar Federico Salazar

Federico Salazar cursó estudios de Filosofía en la Universidad Mayor de San Marcos, fue profesor de comunicación en la Universidad San Ignacio de Loyola, co-conductor de programas periodísticos en Radioprogramas del Perú. Ha sido jefe de la sección financiera del diario La Prensa, editor de la revista Meridiano de Lima, columnista de los diarios Expreso, Ojo, Universal y Gestión.

 

Fue encargado de la Facultad de Ciencias y Tecnologías de la Comunicación de la Universidad San Ignacio de Loyola y es profesor de cursos de periodismo en el Centro Cultural de la Universidad Católica y la Universidad Particular San Martín de Porres, así como director de la revista mensual Quid. Actualmente se desempeña como periodista en el noticiero de América Televisión "Primera Edición".

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