Por Federico Salazar
La resolución que impide a Álex Kouri postular a la alcaldía de Lima sienta un buen precedente. El Jurado Electoral Especial Lima Centro (JEELC) ha dejado en claro que la ley debe cumplirse de manera cabal, y no sólo de manera formal.
Es una pena que Kouri no pueda permitir a una buena porción del electorado expresar su preferencia. Las cosas, sin embargo, tienen que hacerse de acuerdo al contenido de justicia de la ley.
La tacha contra su candidatura se refiere al domicilio. Kouri sostenía que la figura del “domicilio múltiple” le permitía postular.
La Ley de Elecciones Municipales admite varios domicilios cuando el candidato vive alternativamente o tiene una ocupación habitual en una dirección distinta. El sustento es claro: esa persona es vecina del distrito en el que duerme y también del distrito en el que trabaja todos los días.
En el caso de Kouri, el JEELC ha señalado que eso es imposible. Se debe acreditar la residencia y su continuidad durante dos años, antes de la postulación.
En ese período Kouri fue presidente regional del Callao. Eso le impedía trabajar en otra ocupación, a no ser la de docente. Sólo en ese caso podría haber tenido dos trabajos. Lamentablemente, Kouri no dio clases en ninguna institución fuera de la provincia del Callao.
La pretensión de la candidatura de Kouri se apoyó en el domicilio múltiple, señalando una dirección laboral en la que no trabajó ni pudo trabajar en el período señalado. El Jurado Electoral Especial ha hecho bien, por eso, en ir más allá de una lectura superficial de la ley.
No basta con tener un papel que diga que tal o cual es mi domicilio laboral. Debo demostrar que he trabajado en ese domicilio; en otras palabras, debo demostrar que soy un vecino de la jurisdicción.
El Jurado Nacional Electoral resolverá en última instancia. Es difícil, sin embargo, que prefiera una interpretación literal a una interpretación sustantiva de la legislación electoral.
Las autoridades electorales quieren dejar en claro que impera la ley y no la leguleyada. Dicen que es más importante el significado de la norma que la presentación de papeles vacíos.
Sorprende que Álex Kouri, que es abogado y persona inteligente, no haya exigido a sus representantes y asesores legales un mayor celo. La lección, por supuesto, debe ser para todos y para siempre.
Un país crece no porque aumenta el PBI. Un país crece cuando mejora la calidad del imperio de la ley. Las instituciones sirven cuando nos obligan a todos por igual, sin “arreglos”.
Es eso lo que hace que estemos en un mejor país.
