Por Federico Salazar
El Estado no debe salvar a Doe Run. Ni con garantías ni con nada. El gobierno no debe meterse en las empresas. Debe apartarse de todas por igual.
El salvataje de la minera es un escándalo. Es un privilegio, es un subsidio, es un uso perverso de los fondos públicos.
Doe Run es una minera privada. Si no consigue financiación para sus actividades, debe reestructurarse o quebrar.
La pérdida pertenece a la empresa tanto como la utilidad. Cuando el mercado no puede sostener la actividad de la empresa, tienen que liberarse sus recursos.
La mano de obra, la maquinaria, el capital tienen que encontrar usos más productivos, más eficientes. Mantener esos recursos congelados en un esfuerzo que produce pérdida es insensato.
Cuando el Estado presta o da garantías a una empresa sucede eso. Otros empresarios dejan de contar con los recursos que esa empresa ha concentrado. Los trabajadores, por su parte, sufren las consecuencias de una administración ineficiente.
Como ha dicho Humberto Campodónico ayer en La República, “que (Doe Run) se meta la mano al bolsillo”. Si los accionistas creen en el futuro de su empresa, tienen que poner más capital.
Si no están dispuestos a poner más capital, si no lo pueden conseguir limpiamente del mercado financiero, tienen que soltar las amarras. Otros podrán hacerlo.
Los trabajadores tienen derecho a otra empresa, a otros accionistas, a otros capitales.
Pero, ¿y el desempleo? ¿Qué se hacen los trabajadores mientras llega la nueva inversión?
Este temor motiva al gobierno a intervenir en las finanzas de la empresa. Es en realidad un pretexto. Doe Run tiene acreedores. Si la empresa quiebra, ellos asumen la administración.
Se pueden realizar, y se han realizado, liquidaciones sin que la empresa tenga que paralizar. Doe Run, además, tiene acreedores mineros. A ellos no les conviene paralizar.
Alguien tiene que asumir la pérdida. Y no deben ser los contribuyentes. La pérdida no debe ser evitada, sino asumida.
La pérdida empresarial es tan importante para el mercado como la utilidad. La pérdida señala dónde hay una combinación inadecuada de los factores de la producción. Es una alerta para la sociedad, que no debe ser acallada.
El salvataje de Doe Run es algo malo para todos. Para los trabajadores, para el Estado, para la economía, para el mercado. Da, además, una pésima señal. Le dice al mundo: vengan al Perú los empresarios que no saben invertir, porque aquí los vamos a premiar.
Es hora de atraer a los inversionistas, no a los parásitos que viven de la ayuda de sus amigos en el Estado.
