El miércoles 1 se inició la llamada “marcha por el agua”, que en realidad es una movilización antiminera que pretende convertirse en un punto de encuentro de los izquierdistas de todo el país.
Su objetivo no es congregar grandes masas ni provocar violencia. No están en condiciones de hacerlo ahora. Su propósito es obtener la atención de los medios de comunicación nacional e internacional.
Para lo último, están trayendo a “observadores” extranjeros, que son un grupo de amigos de Marco Arana, que presentarán fuera del país la “marcha” como una expresión masiva y popular, cuando en realidad es una acción de los activistas izquierdistas y antimineros de siempre.
Motivos subterráneos
La “marcha” tiene como intención declarada rechazar el proyecto minero Conga y, en general, toda la minería en el país. Pero oculta otras finalidades. Una de ellas es convertirse en punto de encuentro de los izquierdistas: de los expulsados del gobierno, de los que nunca estuvieron dentro y de los que todavía se aferran con uñas y dientes a su permanencia en un lugar donde obviamente no los quieren.
Después de su fracaso, las izquierdas desconcertadas intentan reagruparse y encontrar un nuevo rumbo. Para algunos está claro, la oposición radical al gobierno. Otros pretenden combinar eso con maniobras dentro del gobierno.
Todos están unidos, naturalmente, en el rechazo a la inversión privada, en especial a la minería, para lo cual se cubren con el disfraz ambientalista.
Promoviendo candidatos
La marcha también sirve para promover a los caudillos con aspiraciones políticas. El principal organizador, Marco Arana, ha visto la ocasión de recuperarse de sus estruendosos fracasos electorales y adquirir relevancia nacional. En el 2010, su movimiento Tierra y Libertad obtuvo resultados ínfimos en su natal Cajamarca y el 2011 ni siquiera pudieron participar.
Gregorio Santos, presidente regional de Cajamarca, está lanzado también a la presidencia del Perú para el 2016. Santos es militante de Patria Roja (PR), pero desde que asumió el gobierno regional, se ha ido independizando de ese antiguo y decaído grupo comunista. Casi no hace caso a las directivas de los “viejitos” de la dirección nacional de PR y recientemente realizó una convención en Cajamarca de su fachada electoral, el MAS (Movimiento de Afirmación Social), donde se aprobó recolectar firmas para convertirlo en partido nacional. Su líder natural y candidato presidencial será, naturalmente, Santos.
De esa manera deja de lado a la fachada electoral de PR, el MNI (Movimiento Nueva Izquierda), que había perdido la inscripción.
Así, Santos sueña en convertirse en el Evo Morales del Perú, fantasía que también han acariciado en su momento cocaleros como Nelson Palomino, Nancy Obregón y Elsa Malpartida, el dueño de Aidesep, Alberto Pizango, el puneño Walter Aduviri, y muchos otros.
Patrañas sin respuesta
Los antimineros vuelven a tomar la iniciativa con la “marcha”. El gobierno, hasta ahora, no responde.
De esta manera, las absurdas mentiras de los promotores de la movilización pueden engañar a algunas personas. Por ejemplo, la ONG Servindi dice que en Lima falta el agua por culpa de la minería.
(“Perú: Avanzan preparativos para marcha nacional por el agua”, 26.1.12).
El ex guerrillero trotskista Hugo Blanco, convertido en ambientalista y promotor de la “marcha” ha publicado un delirante folleto, “Agua sí, mina no”, donde propone volver a la economía agrícola del Tahuantinsuyo expulsando a la “minería colonial depredadora”. Todo para formar el “poder popular” contra el Estado, por supuesto.
Conga en el limbo
En Cajamarca, la empresa minera estuvo pagando a los casi 7.000 trabajadores y 50 empresas contratistas locales durante más de dos meses de paralización, sin hacer nada. Ahora los ha despedido, dado que no hay certeza de cuándo se reiniciará la construcción. El daño es tremendo para miles de familias en la región.
El premier Óscar Valdés había anunciado que el peritaje estaría en marzo y las obras se reiniciarían de inmediato. Después el ministro del Ambiente, Manuel Pulgar Vidal, sostuvo que quizás el peritaje demore más tiempo, declaración que fue festejada de inmediato por Arana y los antimineros.
En ese ambiente de incertidumbre, la minera canceló a trabajadores y contratistas.
En síntesis, los antimineros tienen la iniciativa y se preparan para las acciones violentas que vendrán cuando se reinicie Conga –si es que eso ocurre en algún momento– y contra otros proyectos mineros. El gobierno, al parecer, en nada.