Imitando a Vladimiro Montesinos, el presidente Ollanta Humala y el coronel Adrián Villafuerte avanzan en el control del Ejército y la Policía.
Ante la indiferencia de la mayoría y con la complacencia de algunos, el gobierno sigue con su proyecto de controlar instituciones que por su naturaleza deberían ser profesionales y no politizadas.
Control del Ejército
Con el respaldo absoluto de Humala, el aprendiz de Montesinos, Adrián Villafuerte, descabezó el Ejército y ubicó como Comandante General a su compañero de promoción Víctor Ripalda.
El siguiente paso ha sido ascender nada menos que a 10 coroneles de la promoción de Humala –la de 1984, ‘Héroes de Pucará y Marcavalle’- al grado de general, copando más de la mitad de las vacantes que ellos mismos habían establecido, un hecho totalmente inusual en el Ejército. (Ángel Páez, 10 coroneles de la promoción de Humala ascendidos”, La República, 8.10.11). De esta manera, la promoción de Humala contará ahora con 11 generales y probablemente el próximo año asciendan a más. Sólo hay un caso similar en la historia del Ejército de una manipulación tan descarada: “La promoción 1966, ‘Centenario del Combate del Dos de Mayo de 1866’, llamada promoción Montesinos, para deshonra de sus miembros, [que] era considerada mediocre en el Ejército”. Al final de la dictadura de Alberto Fujimori y Montesinos, esa promoción tenía el 88% de los generales de división del Ejército, proporción absurda que nunca antes se había dado. (Fernando Rospigliosi, “Montesinos y las Fuerzas Armadas. Cómo controló una década los institutos castrenses”, IEP, 2000).
Copando la Policía
El gobierno ha anunciado cambios radicales en los mandos de la Policía Nacional. Sin embargo, hace muy poco, en agosto, cambiaron de colocación a 23 generales y a otros muchos oficiales. Ahora pregonan que van a hacer otra modificación radical de los mandos.
Según La República, Ollanta Humala ya firmó la resolución que pasa a retiro a más de la mitad de generales de la Policía, incluyendo al Director. (“Pasan a retiro a 30 generales PNP”, 8.10.11).
Según fuentes policiales, el nuevo Director sería el general Francisco Pasco La Madrid, actual jefe de la Dirección Antidrogas (Dirandro) o también podría ser el general César Fourment Paredes, jefe de Seguridad del Estado (Dirsec), que se encarga de la custodia de funcionarios.
Villafuerte otra vez
Pasco y Fourment tienen tres características comunes. La primera, ambos fueron estrechos colaboradores del general PNP Fernando Dianderas, Director de la Policía desde 1997, en los momentos críticos de la dictadura de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, y luego fue, Dianderas, el último ministro del Interior de ese gobierno.
Segundo, en esa época entablaron relación con el coronel EP Adrián Villafuerte, entonces edecán y hombre de confianza del general César Saucedo.
Tercero, Pasco y Fourment fueron pasados a retiro por renovación al inicio del gobierno de Alejandro Toledo, precisamente por sus estrechas relaciones con el montesinismo.
Ambos retornaron a la Policía luego de procesos judiciales. Al final del gobierno de Toledo a nadie le importaban esos pequeños detalles y siguieron su ascendente carrera, siendo promovidos a generales por el gobierno aprista.
Apenas se posesionó el gobierno de Ollanta Humala, el aprendiz de Montesinos, Adrián Villafuerte, promovió a Pasco y Fourment a dos direcciones claves, la Dirandro y Dirsec.
Por qué la Dirandro
La Dirandro se ha convertido en una unidad apetecible porque cuenta con personal muy calificado en investigaciones y desde hace un par de años, con potentes equipos de interceptación telefónica.
El gobierno desea el control discrecional de esos equipos, presumiblemente con fines similares a los del maestro de varios muy importantes actuales funcionarios, Vladimiro Montesinos.
Según informaciones periodísticas, esos equipos están funcionando desde mayo del 2009 y permiten la interceptación de hasta 300 líneas de teléfono celular a la vez. Sus programas están conectados a los sistemas internos de las compañías telefónicas locales. Cuando interceptan un celular, graban el audio automáticamente.
También, según fuentes policiales, el gobierno quiere el control de la Dirandro para limpiar sedimentos que comprometen seriamente a varios altos miembros de la cúpula humalista.
Por supuesto, los aprendices de Montesinos no escarmientan. Creen que ellos no seguirán el camino de su maestro y guía. Piensan que el hecho que lo procesaran y condenaran, y que pasará el resto de sus días en la prisión que él mismo construyó, fue un accidente.
Tampoco miran las barbas del vecino. En Colombia, hace poco, fue condenado a 25 años de prisión Jorge Noguera, que fuera jefe del servicio de inteligencia (DAS, Departamento Administrativo de Seguridad) en el gobierno de Álvaro Uribe, por escuchas ilegales, respaldo a grupos paramilitares, homicidio y otros delitos.
Lo sorprendente es cómo la historia se repite en el Perú con pocos años de diferencia, y muchos de los que se opusieron a Fujimori y Montesinos ahora callan porque Humala es de izquierda.
