Como suele ocurrir, la presentación de un nuevo gabinete despierta grandes expectativas en los medios de comunicación e indiferencia en la opinión pública.
Por lo general, los presidentes del Consejo de Ministros no aportan nada sustancial a lo ya sabido. Sus discursos se redactan a partir de lo que entregan los diferentes ministerios y, salvo que haya un interés especial del Premier para darle coherencia, al final resulta un zurcido de las propuestas sectoriales que son tijereteadas por los asesores de la PCM sin que el resto de ministros se entere de lo que finalmente saldrá.
En el debate siempre se repite lo mismo: los congresistas, deseosos de lucimiento y carentes de ideas, se dedican a criticar los “vacíos” del mensaje del premier que, como es obvio, nunca puede abarcar todos los temas habidos y por haber.
Desde 1980 en adelante no se recuerda nada distinto en una presentación de gabinete, salvo anécdotas como la del joven diputado Alan García haciendo un espectáculo frente al curtido Manuel Ulloa, al principio del segundo gobierno de Fernando Belaunde. Pero se trataba solo de eso, de gestos para la galería, para lucimiento de un próximo aspirante a la presidencia.
Seguridad ciudadana
La seguridad sigue deteriorándose continuamente y este gobierno, como el anterior, no le da ninguna importancia, salvo palabras vacías de cuando en cuando. Como ha recordado Carlos Basombrío, el presidente Ollanta Humala presidió algunas sesiones públicas del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana (Conasec), luego de prometer que él se encargaría personalmente del asunto. Su presencia no tuvo ningún efecto. Después dejó de asistir y ya nadie se acuerda del tema.
El premier Valdés dijo el jueves que se implementará el “Plan Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia Social”.
Ese plan, según Basombrío, está “lleno de pomposas definiciones y sofisticados diagramas (…) es una suma de generalidades y tablitas para llenar. ¡Léanlo! No hay un solo reconocimiento serio a la necesidad de reformar el Estado para mejorar la seguridad. (El solo hecho de mantener a cargo al mismo personaje que vegetó en Conasec durante García da una idea de la poca importancia real que le han dado a la seguridad ciudadana). A amarrarse los cinturones que viene el 2012 y será más inseguro que el 2011. No hay cómo pensar lo contrario. Los problemas no se arreglan solos. Más bien, la retórica vacía los empeora.” (“Amárrense bien los cinturones”, 27.12.11, Perú.21).
Valdés también anunció la creación de la Dirección Nacional Contra el Crimen Organizado. Típica respuesta a un problema cuando no hay ninguna idea de cómo resolverlo: crear un organismo burocrático que estará a cargo de las mismas personas que no pueden solucionarlo.
Conflictos sociales
Lo mismo para conflictos sociales. Se creará la Dirección Nacional de Prevención y Solución de Conflictos Sociales en la PCM, donde ya existe un organismo similar. La novedad, “la Dirección tendrá representación en todas las regiones”.
Esos representantes no servirán para mucho. Si nos atenemos a lo ocurrido en estos primeros seis meses de gobierno, esas nuevas plazas servirán para dar empleo a los seguidores del Partido Nacionalista.
Y aun si hubiera gente competente que ocupara esos cargos, cosa más bien dudosa, para lo más que servirán será para enviar informes que probablemente nadie lea. No tendrán ninguna capacidad para intervenir y resolver conflictos, porque el gobierno no les delegará autoridad y los protestantes no los aceptarán como interlocutores.
El propio Valdés ya dio el mal ejemplo al convertirse él, por propia decisión, en el pararrayos de los conflictos. Ningún frente de defensa aceptará negociar con nada menos que uno o varios ministros, cuando no con el premier. O tal vez con el presidente de la República.
Las otras propuestas de Valdés son igualmente inocuas, como pedir a las empresas un fondo de inclusión social. El aporte voluntario minero fue liquidado por este gobierno y subsumido en el nuevo impuesto. Las empresas ya realizan obras en su área de influencia inmediata. Y probablemente no estén dispuestas a poner un sol más, en un ambiente en el que el gobierno les cobra más tributos y no les garantiza absolutamente nada.
El fondo de garantía ambiental ya existe y está establecido en las normas. Las empresas tienen que tener un plan de cierre y de remediación ambiental.
En síntesis, lo más positivo del mensaje del premier Valdés ha sido que no ha habido sorpresas, que no ha dicho nada nuevo.
