Puno, región liberada

Por Fernado Rospigliosi


Puno está fuera del control del Estado. El contrabando, el narcotráfico y la minería ilegal campean a sus anchas. Los caudillos locales se imponen por la violencia.

Los revoltosos lograron su objetivo, que hubiera muertos y heridos, tras casi dos meses de disturbios. Fueron escalando la violencia sistemáticamente, provocando al gobierno y a las autoridades que actuaron con desinterés, negligencia y cobardía. El ataque al aeropuerto de Juliaca obligó a la Policía a responder, con el saldo trágico conocido.

Contrariamente a lo que dicen los humalistas e izquierdistas, lo que ha ocurrido en Puno no es una rebelión de las masas pobres, oprimidas y excluidas contra el Estado opresor. Es también una revuelta de grupos que viven y medran de los múltiples negocios ilegales, y que son prepotentes, violentos y racistas.

Las palabras de Martha Giraldo, puneña, antigua militante cristiana de izquierda, describen con exactitud lo que ocurre en Puno. Extractos de una carta suya a un grupo de amigos (con permiso de la autora):

La realidad de Puno

“En Puno se da una compleja, desigual y tensa convivencia entre un pequeño sector empresarial formal y una gran masa de hábiles y avezados productores y comerciantes informales, ilegales, a los que el Estado no ve, no siente, no huele”.
“En Puno, reconocerse empresario es un acto de estoicismo porque hay que resistir epítetos como ‘testaferro’, ‘explotador’, ‘miserable’, ‘vende patria’”.

“Los miles de empresarios informales simplemente no son empresarios, son parte del ‘pueblo sufrido y excluido del sistema’, aunque movilicen millones de dólares en mercadería ilegal, tengan flotas de buses, camiones, trailers, maquinaria pesada, usufructúen yacimientos mineros informales, cocales, cafetales, tiendas y mercados, casas de cambio, cientos de tiendas de computadoras y teléfonos, inmensas ferreterías, no solo en Puno, en Arequipa, Tacna, Moquegua, Madre de Dios, Cusco, llegando incluso hasta La Paz, Río, Sao Paulo”.

“Ser quechua o aymara es garantía de contar con una patente étnica para todo lo permitido, legal, pero también, y sobre todo, para lo ilegal e informal que se pueda hacer. El normal, tradicional y ancestral intercambio fronterizo ha devenido en economía paralela que mueve millones, corrompe y ejerce presión a todo nivel, de la misma forma que los grupos mineros informales y cocaleros”.

“Muchos se dedican a los negocios, blanqueando el dinero del contrabando, del oro ilegal, la coca”.

“No es casual ni fruto del abandono estatal y/o privado que no haya inversiones productivas en la región (excepción de algunas mineras y hoteles). No se puede invertir en Puno, no se pueden comprar tierras, no se pueden instalar industrias porque fracasan frente a la competencia del contrabando, no hay mano de obra calificada, no hay proveedores primarios de calidad y formales”.

No a todo

“En este panorama, ya desmotivador y preocupante, en el que son frecuentes las emergencias sea por frío, sequía o inundación, se grita a todo pulmón ‘¡No a las concesiones mineras, petroleras, hidroeléctricas!’, ‘¡No a la presencia de empresarios foráneos!’, ‘¡No a las empresas chupasangre!’, ‘¡No al turismo que solo beneficia a las grandes cadenas chilenas!’, ‘¡No a todo!’”.

“Los presidentes Jiménez, Fuentes y Rodríguez, autoridades regionales grises, incapaces y demagogos, junto a consejeros, alcaldes y regidores, nada efectivo han hecho por la región. En campaña, todos sin excepción, ofrecen promesas sin límites y todos también apelan al electorado quechua y aymara por ser abrumadoramente mayoritario tanto en el campo como en las ciudades”.

“Los dos ex presidentes regionales y el actual han tenido discursos antimineros, antiempresa y antiinversiones y han alentado posiciones de enfrentamiento con el gobierno central por su lejanía, desinterés y ausencia. Ninguno propuso cambios que desarrollen la región, solo pequeñas obras y mucho asistencialismo, que ahonda la conducta pedigüeña, mendicante y de victimización de líderes y comuneros”.

“Respecto de Vasty Lescano Ancieta, Abraham Ccauna, Hermes Ccauna, públicos agitadores senderistas que sin hipocresías ni medias tintas participan de la actual asonada, ¿qué puedo decirles? Que andan sueltos y sin temores”.

Los aymaras

“Decirles con tristeza que no imaginan cómo los campesinos aymaras se portaron en la ciudad los días del paro, que fueron de una verdadera ocupación: agresivos, racistas, intolerantes, abusivos con todos quienes se atrevieran siquiera a vender panes; tomaron por asalto plazas, parques, óvalos y ahí mismo instalaron cocinas, dormitorios, comedores y baños. A varias cuadras a la redonda de la Plaza de Armas, los hedores eran insoportables. Me pregunto: ¿tienen derecho a agredirnos de esa manera? Luchar por sus reivindicaciones ¿les da derecho a atropellar los de otros?”.

“Un valiente y humilde chofer aymara, responsable de conducir la ambulancia del hospital de Juli, comentó indignado que llevaba un niño aymara enfermo a Puno, y ¿qué hicieron los del piquete? Desinflaron las llantas, le pegaron y aún no repuesto de la golpiza fue testigo de los correazos que les propinaron a unos turistas italianos que, desesperados por llegar a Puno, decidieron caminar y además los desvalijaron sin reparos”.

“Respeto las diferencias culturales, pero también creo que hay valores universales como la verdad, el respeto, la tolerancia, la alegría por el éxito ajeno, el cuidado de niños y ancianos, la amistad sincera. El aire está enrarecido y no por la altura sino por el racismo y el odio increíbles. Eso es lo que he visto y escuchado en rostros de personas que creía amigas y eso me lacera el alma”.

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Fernando Rospigliosi Fernando Rospigliosi

Nació el 25 de febrero de 1947 en Lima. Estudió sociología en la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Ha trabajado como profesor e investigador académico de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, editor y columnista del semanario “Caretas” y comentarista del Canal N de televisión. Ha sido investigador del Instituto de Estudios Peruanos, IEP.
Se desempeñó como Ministro del Interior en dos ocasiones durante el gobierno de Alejandro Toledo y Presidente del Consejo Nacional de Inteligencia (CNI), la agencia de inteligencia del Estado.
Actualmente escribe la columna "Controversias" en el diario La República y conduce "Llanta de prensa", en ATV+.