Por Ángel Páez
Cuando revisábamos las declaraciones judiciales del ex ministro de Defensa general EP (r) Carlos Bergamino sobre su participación en el caso del desvío de 10 mil fusiles Kalashnikov para las FARC, encontramos un dato revelador sobre un denominado “Plan Soberanía”: mencionó la transferencia de 52.5 millones de soles para el financiamiento de una supuesta operación, el 22 de setiembre del 2000. Lo que activó nuestro mecanismo de sospecha fue que la operación financiera se produjo horas antes de que Vladimiro Montesinos partiera a su exilio de Panamá. En ese momento, en círculos militares se decía que Fujimori había pagado una “indemnización” a Montesinos. El 18, 19 y 20 de enero del 2000 publicamos una documentada investigación sobre la extraña operación. Incluso entrevistamos a un asustado Bergamino, quien llegó a decir, escudándose: “Todo se hizo con autorización del presidente Fujimori”. De hecho, revelamos que Fujimori devolvió el dinero en cuatro maletas a Bergamino en Palacio de Gobierno.
El destape produjo un gran escándalo. En mayo del mismo año, el entonces procurador José Ugaz, con mayores evidencias en la mano, apretó a Bergamino, quien terminó por aceptar que el dinero fue cambiado a US$ 15 millones para pagar a Montesinos. La sospecha era correcta. La sentencia de siete años y medio a Fujimori por haber comprado su silencio a Montesinos es ejemplar, pero también es un triunfo del periodismo de investigación. Alguien tenía que decirlo, joder.
