Por Juan Álvarez Morales
Será difícil, amigo lector, predecir cuál será el futuro de Panamericana TV en la nueva etapa que acaba de iniciarse al ser ‘tomada’ por la Sunat (es decir, el Estado), pero sí es oportuno marcar, de una buena vez, qué se espera que no suceda.
Para empezar, se debe preservar, en la medida de lo posible, una línea periodística que se caracterice por su profesionalismo. Será difícil conseguir algo así en una pantalla harto utilizada para defender intereses particulares, pero ojalá la nueva administración esté a la altura del desafío.
La expectativa no es gratuita ni antojadiza. Con conflictos sociales agudizados por la indiferencia del gobierno, casos de corrupción dejados al olvido, y pasos en falso en la política de salud (es increíble ver cómo la excesiva atención a la gripe A termina por revelar un descuido en la prevención para que no mueran de frío más niños pobres), a veces solo los periodistas pueden poner en la agenda de la discusión política los temas que realmente importan a la ciudadanía.
Además, no debe olvidarse que estamos en un año preelectoral, y que este cambio de mando televisivo se produce justo cuando empieza a hablarse de un reacomodo de algunos medios de comunicación respondiendo –como es obvio– a intereses de grupos de poder político y financiero. Ojalá esta movida en Panamericana TV no esté dentro de ese ajedrez mediático.
