Por Roberto Ochoa B.
La mentada gripe porcina sirvió para desbaratar el lobby de las empresas mineras chinas en el Congreso de la República… con viajecitos de por medio.
Ya habían aterrizado en China cuando el congresista aprista Miguel Guevara mostró síntomas de la AH1N1 y las autoridades sanitarias chinas devolvieron el avión con toda la delegación de padres de la patria, menos al agripado, que se quedó internado.
La versión oficial es que la “invitación” fue financiada por un gremio minero del gigante asiático, pero es un secreto a voces que fue organizada por tres empresas que operan en nuestro país: Chinalco, que necesita una ayudita para librarse de los molestos comuneros de Morococha, en Junín. La otra es Shougang Hierro Perú, tristemente célebre por la contaminación de Marcona y el maltrato de los trabajadores. Y el consorcio Zinjin, que quiere instalar un yacimiento a tajo abierto en las alturas de Piura, frontera con Ecuador, pese a que la Constitución prohíbe la presencia de empresas extranjeras en frontera.
Los invitados fueron Carlos Raffo y Cecilia Chacón, ambos fujimoristas. Víctor Andrés García Belaunde, de Acción Popular. Edgar Raymundo (UPP). La “nacionalista” Martha Acosta. Rafael Yamashiro y Hildebrando Tapia, de Unidad Nacional. Y los apristas César Zumaeta y Miguel Guevara.
No olvidemos estos nombres. En la próxima legislatura demostrarán si funcionó el lobby chino.
