La Fundación Ford ha otorgado el Premio Visionario en el año 2011 a la ayacuchana Tarcila Rivera Zea por su labor en defensa de los derechos de los pueblos indígenas, que supone la realización de proyectos para incorporar a muchas personas marginadas a una auténtica ciudadanía, a una participación política y a una mejora en sus condiciones de vida.
Tarcila Rivera viene realizando este valioso trabajo hace 25 años liderando su institución denominada Chirapaq Centro de Culturas Indígenas del Perú. En todos estos años trabaja en lo que hoy se denomina inclusión social, pero con un mayor énfasis cultural que supone revalorar y recuperar lo tradicional en prácticas alimenticias, arte popular, producción artesanal, las prácticas agrícolas y un amplio conjunto de tradiciones y saberes originarios y andinos potenciándolos con técnicas y procedimientos modernos.
En varias poblaciones andinas, amazónicas y otros lugares ha conseguido resultados satisfactorios y especialmente el reconocimiento de las poblaciones favorecidas, que no han sido para Tarcila y Chirapaq objetos de estudio y experimentación sino paisanos andinos y peruanos con quienes se comparte una tarea que mejora la vida y siembra la esperanza.
Conocimos a Tarcila Rivera el año 1973, cuando ella trabajaba en el Instituto Nacional de Cultura hace 45 años. Ella es quechua hablante, nació en Pujas, una comunidad andina cercana a la ciudad inca de Vilcashuamán en Ayacucho, de donde vino a Lima muy joven trabajando como empleada del hogar y luego viajó por Europa trabajando, observando, estudiando y aprendiendo. Al volver al Perú organizó Chirapaq y se puso a trabajar en promoción social y cultural siempre ligada a sus paisanos y a las poblaciones aborígenes andinas.
Su institución ha desarrollado proyectos exitosamente. Ha publicado libros, informes y revistas difundiendo sus actividades y ha llevado ponencias y opiniones a eventos y reuniones en diversos países del mundo, dando a conocer la vida y la cultura de nuestras poblaciones aborígenes del Perú en el exterior. Tarcila Rivera ha declarado que los US$ 100,000.00 dólares que es el premio de la Fundación Ford piensa invertirlos en proyectos a favor de Pujas, la comunidad donde nació.
Tiene planeado mejorar el agua para diez puquiales para la campaña agrícola de sus paisanos, sembrar maíces y frejoles de colores, implementar una pequeña biblioteca y un museo para que sus paisanos se identifiquen aún más con su cultura ancestral y se ilustren. Así, paradójicamente en algunos lugares del Perú se pretende secar y desaparecer lagunas y en otros con mucho esfuerzo conservarlas y enriquecerlas.
En los últimos veinticinco años Chirapaq ha logrado motivar y mejorar la vida de una variada población andina y también ha dado trabajo a diversos especialistas en sus programas y actividades.
Es importante que se recuerde que cuando la Región de Ayacucho fue asolada por la violencia y el terrorismo, Tarcila y la gente de Chirapaq estuvo presente ayudando a los desplazados y protegiendo especialmente a los niños con ayudas alimentarias y con la realización educativa de talleres para la enseñanza de artes y oficios tradicionales para mantenerlos vinculados a su cultura aborigen y producto de ello varios niños fueron premiados en ferias internacionales.
