25 de Mayo del 2012 18°C US$ Compra S/.2.693 US$ Venta S/. 2.695
Loading

Estado torcido y universidad

Por Nicolás Lynch

La mala educación de la que padecemos en el Perú tiene una primera y gran explicación: la mala educación de nuestros gobernantes. Solo tocando el caso de la universidad, al que nos hemos referido reiteradamente en estas últimas semanas, vemos que termina el año casi como empezó. Con mucho ruido pero pocas nueces.

Todo el lío de Alas Peruanas y la proliferación de universidades con dueño gracias al nefasto DL 882 naufragó en la Comisión de Educación del Congreso. De poco valió la reacción del Presidente y el envío de un proyecto de ley para suspender la creación de todo tipo de universidades hasta evaluar las actuales. En actitud que no nos sorprende el grupo aprista en la Comisión logró su postergación para la próxima legislatura, en el mes de marzo de 2010, enfriando el debate y apostando al olvido para salvar los importantes intereses que protegen en las universidades-empresa. ¿Qué pasó? La clásica táctica aprista de la escopeta de dos cañones. Por un lado, gran regaño presidencial frente a un problema que ha indignado a la opinión pública. Por otro, congresistas que sacan las castañas del fuego con el menor escándalo posible y continúan con los negocios como siempre.

Asimismo, la huelga de los profesores de las universidades públicas, que va ya por los tres meses y es la más larga que se recuerde, sigue cosechando triunfos legales pero no obtiene nada que no sean mecidas por parte del Poder Ejecutivo. La última sentencia del díscolo TC el pasado 18, en este caso inusitadamente favorable, por su claridad y severidad, a los catedráticos, ordenando simple y llanamente que se les pague, no ha merecido una sílaba de respuesta del gobierno. En ocasión anterior señalábamos que había 31 dispositivos legales a favor de los profesores, con este son 32 pero nada pasa. Definitivamente no estamos en un Estado de derecho sino en un Estado torcido, que solo aplica la ley como si fuera un privilegio a favor, nada más, de los grandes intereses económicos.

¡Bravo, señores del gobierno! Han dado ustedes una lección a nuestros niños y jóvenes. Una lección de impunidad. Una lección de cómo se puede hacer tráfico de influencias sin que a nadie le pase nada. Una lección de cómo se puede desacatar reiteradamente la ley sin que a ninguna autoridad se le mueva un pelo. No quejarse después de los extorsionadores de Trujillo o los narcotraficantes del VRAE, los alumnos más avezados del Estado torcido.

Hay 2 Comentarios

Enviar un comentario nuevo

Nicolás Lynch Nicolás Lynch

Nicolás Lynch Gamero (Lima, 1954)Estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde obtuvo la licenciatura en sociología; luego de ello obtuvo el título de magíster en Ciencias Sociales en México y el Ph.D. en sociología en el New School for Social Research de New York, EEUU.
Profesor Principal de Sociología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y profesor en la Maestría de Ciencias Políticas de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha enseñado también  en el Instituto de Gobierno de la Universidad San Martín de Porres. Profesor invitado en Johns Hopkins University,  el New School for Social Research y la Universidad de Wisconsin-Madison. Investigador invitado del Woodrow Wilson International Center for Scholars. Ha publicado numerosos artículos académicos y varios libros, entre ellos “Los jóvenes rojos de San Marcos”, “La transición conservadora”, “Una tragedia sin héroes”, “El Pensamiento Arcaico en la Educación Peruana”, “Los últimos de la clase” y “¿Qué es ser de izquierda?”. Ha sido Decano del Colegio de Sociólogos del Perú, Director de la Escuela de Sociología de la Universidad de San Marcos y  Coordinador del Doctorado en Ciencias Sociales de dicha Universidad.
Fue designado Ministro de Educación del Perú el 28 de julio de 2001 por el entonces presidente Alejandro Toledo y asesor político  de Ollanta Humala, presidente electo por las elecciones generales del Perú de 2011. Actualmente es Embajador de Perú en Argentina.