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La CVR, la verdad y una prensa vil

Se discute en estos días sobre la pretensión de una organización senderista, el Movadef, de obtener una inscripción como partido político ante el JNE. Existe un amplio consenso ciudadano en contra de esa pretensión. En su momento, la Comisión de la Verdad y Reconciliación afirmó que SL no puede tener cabida en nuestra democracia. Lo dijo de forma categórica al tiempo que demostró, con nutrida documentación, la atrocidad de los delitos cometidos por dicha organización y sustentó las responsabilidades penales que se derivaban de los crímenes contra la humanidad perpetrados por los seguidores de Abimael Guzmán.

Es por ello llamativa, aunque no sorprendente, la campaña de descrédito contra la CVR emprendida una vez más por ciertos diarios, una campaña basada en tergiversar sin escrúpulos lo dicho por la Comisión sobre SL en su momento. Según esos periódicos, el intento de Movadef de entrar a la arena política formal tiene como apoyo una supuesta tibieza de la CVR en sus juicios sobre SL.  Pues bien: eso es completamente falso y sostenerlo es calumnioso. Es tan clara la condena de la Comisión a SL que las falsedades  expresadas por  estos diarios sólo pueden tener tres explicaciones: o no  han  leído el informe ni su resumen y  hablan  sin conocimiento, lo cual es en extremo irresponsable; o  han  leído y no  han  entendido lo que allí se dice:  hecho que evidencia  la pequeñez intelectual de quienes hoy dirigen esas publicaciones; o han leído,  han  entendido y han  optado conscientemente  por la mentira y la calumnia, lo cual delata su insignificancia moral.

Esa campaña de vilezas se  ampara, desde luego,  en  lo poco que ha sido difundido el  informe final de la CVR. Nadie que lo haya leído,  aunque sea de manera fragmentaria o somera podría creer las mentiras que se están propagando; mentiras que nacen, las más de las veces, de tergiversaciones surgidas en el seno  de  una triste precariedad mental. Se dice, por ejemplo, que la Comisión favorece a SL al llamarlo partido político. Al parecer no quieren o no pueden entender,   como se aclaró en su momento aun en el Congreso de  la República,  que esa definición tiene una naturaleza descriptiva y  que no entraña  por tanto ningún juicio de valor positivo ni la tácita legitimación de ese movimiento que, como se señala en el informe, hizo del terror su práctica cotidiana. ¿No fue acaso el nazismo un movimiento organizado desde un partido político, el NSDP? ¿Eso lo hace menos criminal, acaso? ¿No ha usado el fujimorismo, que  tanto  los seduce, para dar viabilidad a sus empresas delictivas, sucesivas fachadas partidarias, sin que eso cambie la naturaleza de sus repudiables delitos?

Pero antes de abundar en explicaciones y demostraciones conviene dejar hablar al propio informe de la CVR. Así, la primera línea del capítulo dedicado a SL dice: “La organización subversiva y terrorista autodenominada Partido Comunista del Perú y conocida como Sendero Luminoso (PCP-SL) desencadenó una guerra contra el Estado y la sociedad peruanos (…)”. Cualquier persona que lea con honestidad esa línea debería dejar de afirmar que la CVR no llamó terrorista a dicha organización.

En su conclusión 13, se dice: “Para la CVR, el PCP-SL fue el principal perpetrador de crímenes y violaciones de los derechos humanos tomando como medida de ello la cantidad de personas muertas y desaparecidas”. En la conclusión 20: “La CVR ha constatado características terroristas del PCP-SL que se desplegaron desde un comienzo a través de “ajusticiamientos” realizados con sevicia, prohibición de entierros y otras manifestaciones delictivas, incluido el uso de coches-bomba en las ciudades”. La conclusión 26 señala que “la violencia extrema practicada por el PCP-SL en las localidades rurales de los Andes se extendió también a los centros urbanos. Lima y otras ciudades fueron también escenarios complementarios y sufrieron sabotajes, asesinatos selectivos, paros armados y actos terroristas, especialmente bajo la modalidad de coches-bomba”.

Y, como último asunto,  entre muchos posibles sobre la condena de la CVR a SL, en la conclusión 28 se dice que “por la generalidad y sistematicidad de estas prácticas, miembros del PCP-SL, y en especial su dirección nacional y su denominada “jefatura”, tienen directa responsabilidad en la comisión de crímenes de lesa humanidad en el marco de ataques armados contra la población civil, cometidos a gran escala o bien como parte de una estrategia general o de planes específicos”.

Hay 7 Comentarios
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04 de febrero de 2012 | 22 hrs
escribe:

La Comisión fue combatida desde antes que naciera, ¿verdad señor Lerner? cualquier pretexto era utilizado para deslegitimarla de antemano, de modo que, no debe sorprender en absoluto lo que ahora hace aquella prensa vil. ¿Qué oscuros intereses la mueven? Es más que ansias de impunidad para su milicia asesina; representan todo un espectro espiritual que corresponde a amplios sectores de la sociedad limeña, de suyo antidemocrática, que ahora se halla encarnado en el premier Valdes.

24 de enero de 2012 | 11 hrs
escribe:

De verdad se pde confiar en la palabra de la persona que fue presidente de esta comision y por tanto debe defender todo lo alli se escribe. Ya Beto Ortiz lo acorralo con preguntas tan sencillas, y las respuestas contradecian muchas de las recomendaciones que el mismo avalo.

24 de enero de 2012 | 04 hrs
escribe:

Yo quisiera saber cuántas veces en el documento se utiliza el término "terrorista" o "terrorismo" y cuántas veces se mencionan los términos "conflicto interno" o "guerra interna". Lo que se debió decir hasta la saciedad fue que hubo un terrorismo infame que propició una respuesta del Estado en defensa de todos nosotros. En ese esfuerzo, el Estado cometió excesos, sin duda, que deben ser señalados y castigados dentro del contexto en que se cometieron. Las cosas justas, pues.

24 de enero de 2012 | 03 hrs
escribe:

Al que comento antes: lo de llamar a una comision "comision de la verdad" es algo estandar en muchos paises; vease sudafrica.

Lo que me parece mas criticable es la partecita de "reconciliacion nacional" que impuso Toledo. La reconciliacion no debe ser un valor absoluto. Estamos hablando de la reconciliacion de un cadaver con el que lo produjo? De una mujer violada con su violador? De alguien que no tiene el poder con alguien que lo tiene, que lo abuso, y que con una sonrisa "se reconcilia"?

24 de enero de 2012 | 01 hrs
escribe:

La CV ha hecho un trabajo responsable, pues con transparencia y cientificamente ha propuesto entender lo que paso en el Perú y asimismo propuso recomendaciones para que esa dolorosa página no se repita.

23 de enero de 2012 | 18 hrs
escribe:

Está genial el informe, muy profesional y contiene muchos datos de suma importancia. Pero irrogarse "LA VERDAD" como comisión, eso ha sido tremendo desliz. Hubiera sido más humilde y atractivo "Comisión de investigación para una reconciliación nacional"... Saludos.

23 de enero de 2012 | 13 hrs
escribe:

Si pues mucha gente opina sin leer y solo repiten lo que ciertos personajes funestos dicen sin detenerse a pensar x ellos y leer el resumen de la CVR para de ahi con lo expuesto se formen una idea y opinen con conocimiento.

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Salomón Lerner Febres Salomón Lerner Febres

Bachiller en Derecho por la PUCP (1970-1967). Doctor en Filosofía por la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica (1973).   Actualmente se desempeña  como  Presidente Ejecutivo del Instituto de Derechos Humanos y Profesor principal de  la Especialidad de Filosofía en el departamento de Humanidades de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

 

Es Presidente de la Sociedad Filarmónica de Lima.  Asimismo Presidente de la Filmoteca PUCP; Presidente del  Consejo Permanente Premio Southern Peru Corporation – PUCP; Presidente el Consejo Consultivo de la Escuela de Música de la PUCP. Rector de esa casa de estudios durante dos  periodos 1994-1999 y 1999-2004 respectivamente. Posteriormente, fue nombrado Rector Emérito.  Ha sido Presidente de la Unión de Universidades de América Latina (UDUAL 1999-2002) y 2001 miembro del Consejo Nacional de Cultura. En 2001 fue designado por el gobierno de transición del Perú,  Presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, culminando sus labores en el 2003. 

 

A lo largo de su trayectoria ha participado en diversos coloquios, ponencias y mesas de diálogo sobre las experiencias y conclusiones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Igualmente, ha recibido  distinciones en reconocimiento a su compromiso a favor de los Derechos Humanos. Entre ellas  la Orden Nacional de la Legión de Honor conferida por el Gobierno Francés (2002); Grado de Oficial otorgado por el Gobierno de Polonia (2002); Gran Oficial de la Orden al Mérito de la Policía Nacional del Perú (2003); Premio Nacional de Derechos Humanos (2003); Medalla de Honor del Congreso de la República en grado de Gran Cruz (2004); Premio de Derechos Humanos,  otorgado por la Fundación Friedrich Ebert Stiftung – Berlín Alemania (2005). Palmas Magisteriales en grado de Amauta otorgado por el Ministerio de Educación (2006). Medalla “Defensoría del Pueblo” otorgada por la Defensoría del Pueblo (2006).

 

Es Doctor Honoris Causa de la Universidad La Sorbona de París, Francia (2009) y Profesor Honorario en distintas universidades de nuestro país. Es autor de diversas publicaciones vinculadas a temas de Filosofía, Universidad y Derechos Humanos entre las que destacan Reflexiones en torno a la Universidad”. Imagen Institucional de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Primera Edición. Febrero, 2000. Lima, Perú. Coautor del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación”. Primera edición, noviembre de 2003. ISBN: 9972-9742-4-3 ; 9972-9742-5-1. Impreso en Perú y consta de Nueve Tomos de análisis de la violencia vivida en el Perú entre los años 1980 y 2000. La Rebelión de la Memoria”. Selección de discursos 2001-2003*. IDEHPUCP, Coordinadora Nacional de Derechos Humanos y Centro de Estudios y Publicaciones. Diciembre 2004. “Universidad, Fe y Razón”. Discursos de Apertura de los Años Académicos 1995-2004 en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Abril, 2007.