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Chile: más allá de la derrota

Por Alberto Adrianzén M. (*)

Hace unos días José Natanson del diario argentino Página 12, publicó un interesante artículo (18/1/10) sobre el triunfo de Sebastián Piñera en Chile. Natanson lo tituló el “Fin de una era”. Sin embargo cabe preguntarse qué debemos entender por ello. La idea de que Chile vivió de día hasta el último domingo y que hoy, luego del triunfo de la derecha, vivirá de noche, es un error.

También decir que la Concertación fracasó porque se quedó con el libreto neoliberal o porque tuvo un mal candidato o porque 20 años de gobierno desgasta o porque estaba dividida.

Probablemente todo ello, más otros factores, expliquen su derrota electoral, pero no lo que Natanson llama “el fin de una era”. Y si bien el triunfo de Piñera fue realmente ajustadísimo, lo que refleja la fuerza de la Concertación, sería bueno preguntarnos también por qué pese a los logros económicos y sociales, muchos de ellos espectaculares, Chile ha optado por una derecha que radicalizará el modelo neoliberal (ya se habla de eliminar el salario mínimo y flexibilizar aún más el mercado laboral) y que aliente el regreso del pinochetismo.

Por eso la teoría del desgaste o del mal candidato para explicar esta derrota es insuficiente. Es cierto que 20 años en el gobierno desgastan, pero como me dice un amigo chileno y socialista, en un correo reciente, “el desgaste lleva a la ausencia de ideas, el dejar hacer (característica especial de este gobierno), carencia de responsabilidad social ... y así se acumulan las deficiencias; de las cuales hay muchos ejemplos: huelga de los profes, mala calidad de la educación, serias deficiencias en la gestión de salud, falta de preocupación por los sectores medios ... etc”.

Como señala Natanson, el triunfo de Piñera y el inicio de una “nueva era”, tiene como causas principales las económicas-sociales, en particular la relación entre inequidad y política económica, lo que se expresa en una persistente y gran desigualdad, importa decir además, es que esa desigualdad “no es el resultado de una desviación susceptible de ser corregida mediante políticas específicas, sino parte esencial de un diseño que la Concertación no ha querido o no ha sabido o no podido modificar”. En este caso, la desigualdad es una opción.

Todo ello nos debería llevar a preguntarnos si basta con administrar el consenso pinochetista (también se puede decir neoliberal o capitalista), incluso con cambios y logros sociales importantes, para mantener la hegemonía de las fuerzas progresistas.

Por eso creo que la derrota de la Concertación y principalmente del socialismo chileno, se fundamenta en que no pudo cambiar el gran consenso pinochetista que es económico, pero sobre todo cultural y político y producir más igualdad. Carencias que se resumen en las siguientes palabras de este amigo chileno: “respecto al socialismo ... eso en este país no es tema”. En realidad, los socialistas chilenos no encontraron (sé que es muy difícil hacerlo) una manera de gobernar realista pero “socialistamente” el país.

Algunos dirán que esta frase es fácil decirla y difícil hacerla, pero ello no anula dicha problemática. Más aún cuando algunos socialistas chilenos pasaron de administrar el gobierno a administrar grandes empresas y, hasta incluso, a ejercer un abierto lobbismo empresarial. Es decir, a sumarse a determinados grupos sociales a los que decían combatir. Ese desplazamiento, más la falta de un debate sobre el socialismo (más allá que esto suene poco político y nada realista), y gestionar, es cierto eficientemente, un modelo que no era suyo, terminaron por desdibujar la identidad socialista y convertir a las elecciones en una disputa casi entre iguales y alejar a sus electores. Por eso el fin de una era no se vincula solamente al fin de la hegemonía de la Concertación sino también a un tipo de socialismo que cree que en la administración del consenso capitalista y en compartir los mismos espacios con los grupos privilegiados que dice criticar, está su futuro.

(*) albertoadrianzen.lamula.pe

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Alberto Adrianzén Alberto Adrianzén

Sociólogo de la Universidad Católica. Estudió ciencias políticas en El Colegio de México. Trabajó muchos años en la ONG DESCO, donde fue investigador principal en temas de política nacional e internacional Trabajó en el Grupo Propuesta Ciudadana donde se dedicó a promover la descentralización del país. También trabajó en el Congreso de la República como Asesor de la Bancada del Partido Nacionalista Peruano. Fue Asesor del Presidente Valentín Paniagua durante el gobierno de transición.

En los últimos años se desempeñó como asesor político en la Comunidad Andina y en el año 2005 fue nombrado por ésta como Veedor Internacional en el proceso de selección y designación de la Corte Suprema de Justicia del Ecuador, labor por la cual fue condecorado por el gobierno de dicho país. A partir de ello ha tenido ocasión de vivir y trabajar en Ecuador así como en Bolivia y se he mantenido muy vinculado al proceso de integración andina a través de su trabajo de consultor en el Instituto para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA) desde el 2007.

Desde 1980 hace periodismo: trabajó en el Diario de Marka, en las revistas Jaque y Amauta. Con un grupo de amigos y militantes de IU fundaron el Zorro de Abajo, de breve pero importante presencia política. Luego escribió en Perú 21 desde su fundación hasta el 2004. Desde esa fecha tiene una columna semanal en el diario La República y es miembro de su Consejo Editorial de dicho diario. También ha sido profesor en la U. Católica y en la Academia Diplomática del Perú.

Militó en la izquierda desde sus años universitarios y ha mantenido desde entonces una actividad política, si bien no siempre a través de la militancia en un partido político de izquierda, siempre apostando por la consolidación de un espacio progresista y democrático en la política peruana para que el Perú cambie y para que la política tome en cuenta los intereses de las mayorías. Por su trabajo en todos estos años ha sido un convencido que la integración, primero con los países andinos y luego sudamericanos, es una tarea urgente, impostergable, si queremos salir de nuestra pobreza, alcanzar la democracia, el desarrollo y vivir en paz. Ha participado en la Comisión de Plan de Gobierno como responsable del capítulo de Relaciones Exteriores de la alianza política, GanaPerú, partido político que ganó las últimas elecciones (2011) en el Perú. Actualmente se desempeña como parlamentario andino, para el período 2006-2011 por dicha alianza política.