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José Enrique y Fidel

Por Alberto Adrianzén M. (*)

Resulta difícil de creer que José Enrique Crousillat no haya seguido un guión. Primero fue un cuestionado indulto. Luego el juicio a 56 personas acusándolas de participar en una supuesta compra dolosa del Canal 4. Que Crousillat se haya equivocado en sus cálculos, puede ser, pero lo que no cabe duda es que él mismo comenzó a caminar por el sendero que este gobierno le construyó hace algún tiempo.

Además, no solo hay que tomar en cuenta el indulto o la condecoración a una de sus hijas por este gobierno o la propuesta de Ricardo Ghibellini, según se dice, de dejar, ahora que se va a Brasil como embajador, a Marisol Crousillat como mandamás del Canal 7, sino también esta suerte de guerra solapada que existe por el control de algunos medios. Se habla, por ejemplo, de un cambio de propiedad en el Canal 2, y también en el Canal 11. En ambos casos, estarían las sombras del fujimontesinismo, pero también de los grandes amigos del Presidente. Ofrecerse al gobierno como “operador político mediático” en medio de una campaña electoral, es una oferta tentadora para alguien que ha dicho que si bien no puede poner al nuevo presidente sí puede impedir que un tercero lo sea. Por eso lo sucedido recientemente con el Canal 4 es la punta de un iceberg que nos dice que la guerra por los medios recién empieza y que será larga.

En este contexto, el pedido del ministro de Justicia, Aurelio Pastor, a nombre del gobierno, de exigirle al Congreso que investigue la compra del Canal 4, tampoco fue un dislate. Es poco creíble, teniendo al costado al presidente del Consejo de Ministros, que Pastor haya hablado en exceso. Lo que expresa es algo muy simple: la guerra por los medios continúa. Y si hoy el gobierno está en retirada y viendo cómo hace para salir de este problema, también, sospecho, está discutiendo cómo reordena sus filas sin perder de vista su objetivo mayor: el control de los medios.

Lo que es un hecho es que conforme nos acerquemos al proceso electoral y, por lo tanto, al fin del gobierno, las presiones de los grupos políticos, económicos y de los lobbies –como lo demuestra el caso Crousillat– serán más activas. Un ejemplo notable de esto ha sido el rechazo en la Comisión de Educación del Congreso a la aprobación de una nueva Ley Universitaria. Este hecho es un verdadero escándalo. Resulta insólito que una mayoría de congresistas de la Comisión de Educación, luego de varios meses de trabajo en el que participaron todas las bancadas y después de quince anteproyectos de ley sobre esta materia, sostenga al final que no es necesaria una nueva ley universitaria sino, simplemente, modificar la actual (¡Alo, Fidel!). Con la excepción de los nacionalistas, votaron a favor de archivar la ley los congresistas Cabanillas, Hildebrandt, Lezcano y Luízar.

Otro ejemplo, igualmente repudiable, es el rechazo del Consejo Directivo del Congreso, también este martes, a otorgarle a la Comisión de Educación facultades de comisión investigadora respecto al funcionamiento de la Universidad Alas Peruanas y su presunta vinculación irregular con funcionarios del Estado. Un sólido frente integrado por congresistas de casi todas las bancadas, varios de ellos con vínculos visibles con Alas Peruanas, como Hildebrando Tapia de UN, socio en Junín de esta universidad o César Zumaeta (APRA), implicado en una venta de terrenos, así como los viajeros frecuentes pagados por este centro de estudios y los fujimoristas (las excepciones fueron el nacionalismo, un congresista de Unidad Nacional y otro del Bloque Popular) fueron los que le dieron protección a este centro de estudios. En realidad esta coalición (APRA, UN, UPP, Solidaridad Nacional y fujimoristas) demuestra, una vez más, no solo la decadencia del Congreso y la fuerza de Alas Peruanas, sino también lo que se está jugando en estos días.

(*) albertoadrianzen.lamula.pe

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Alberto Adrianzén Alberto Adrianzén

Sociólogo de la Universidad Católica. Estudió ciencias políticas en El Colegio de México. Trabajó muchos años en la ONG DESCO, donde fue investigador principal en temas de política nacional e internacional Trabajó en el Grupo Propuesta Ciudadana donde se dedicó a promover la descentralización del país. También trabajó en el Congreso de la República como Asesor de la Bancada del Partido Nacionalista Peruano. Fue Asesor del Presidente Valentín Paniagua durante el gobierno de transición.

En los últimos años se desempeñó como asesor político en la Comunidad Andina y en el año 2005 fue nombrado por ésta como Veedor Internacional en el proceso de selección y designación de la Corte Suprema de Justicia del Ecuador, labor por la cual fue condecorado por el gobierno de dicho país. A partir de ello ha tenido ocasión de vivir y trabajar en Ecuador así como en Bolivia y se he mantenido muy vinculado al proceso de integración andina a través de su trabajo de consultor en el Instituto para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA) desde el 2007.

Desde 1980 hace periodismo: trabajó en el Diario de Marka, en las revistas Jaque y Amauta. Con un grupo de amigos y militantes de IU fundaron el Zorro de Abajo, de breve pero importante presencia política. Luego escribió en Perú 21 desde su fundación hasta el 2004. Desde esa fecha tiene una columna semanal en el diario La República y es miembro de su Consejo Editorial de dicho diario. También ha sido profesor en la U. Católica y en la Academia Diplomática del Perú.

Militó en la izquierda desde sus años universitarios y ha mantenido desde entonces una actividad política, si bien no siempre a través de la militancia en un partido político de izquierda, siempre apostando por la consolidación de un espacio progresista y democrático en la política peruana para que el Perú cambie y para que la política tome en cuenta los intereses de las mayorías. Por su trabajo en todos estos años ha sido un convencido que la integración, primero con los países andinos y luego sudamericanos, es una tarea urgente, impostergable, si queremos salir de nuestra pobreza, alcanzar la democracia, el desarrollo y vivir en paz. Ha participado en la Comisión de Plan de Gobierno como responsable del capítulo de Relaciones Exteriores de la alianza política, GanaPerú, partido político que ganó las últimas elecciones (2011) en el Perú. Actualmente se desempeña como parlamentario andino, para el período 2006-2011 por dicha alianza política.