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La dictadura presidencial

Por: Alberto Adrianzén M. (*)

Una de las características del año ha sido esta suerte de ambivalencia política: cuando las fuerzas democráticas avanzan el gobierno convierte esa victoria en algo pasajero. La otra, es esa terquedad interesada de que sus críticos nunca tienen la razón. La reciente elección de Mercedes Aráoz como nueva ministra de Economía expresa simbólicamente ambas características.

Mercedes Aráoz es una de las responsables políticas de los trágicos sucesos de Bagua; acaso, uno de los hechos más importante de este año, además de la corrupción. Fue ella, según el ex primer ministro Yehude Simon, quien sostuvo que se si anulaban los DL que los indígenas amazónicos reclamaban, el TLC con EEUU se caía. Ahora sabemos que eso no era cierto. Fue también ella quien, pese a las críticas de los industriales peruanos, concretó el TLC con la China. Su designación es un claro mensaje de que nada va a cambiar y que el famoso informe de Bagua será, finalmente, papel mojado como también los reclamos de los industriales nacionales. Hay, por lo tanto, una suerte de ironía, por no decir de burla, en su nombramiento.

Algo similar se puede decir respecto al hecho más importante de este año: la condena a 25 años de prisión a Alberto Fujimori. Sin embargo, al terminar el 2009, esa condena, que representó un claro triunfo de los demócratas contra el fujimorismo, tiene como respuesta no solo el indulto a Crousillat y la reciente libertad de militares fujimoristas acusados de corrupción en esos años, sino también el intento del ministro de Defensa y de sectores de las FFAA de desprestigiar al Museo de la Memoria. Me pregunto si en ese monumento que propone Rafael Rey se recordaría a los 25 niños asesinados presumiblemente por fuerzas del orden en 1983 y enterrados clandestinamente en una fosa común en Ayacucho que acaba de ser abierta.

La pregunta que hay que hacernos en este contexto es la siguiente: por qué es posible este juego de avances y retrocesos. Por qué lo avanzado no termina por fortalecerse y menos institucionalizarse. La respuesta se encuentra en el carácter reaccionario de este gobierno y de las élites de nuestro país, en el control que estos grupos ejercen sobre las instituciones, pero sobre todo en la debilidad de la oposición que no logra consolidar lo conquistado; es decir, crear nuevos sentidos comunes y nuevos marcos institucionales a los cuales deban sujetarse sus adversarios. Los triunfos son efímeros; por lo tanto no hay capacidad de cristalizar una nueva correlación de fuerzas que provoque un cambio de rumbo o un nuevo contexto en el cual sea posible mantener lo avanzado. Que Keiko Fujimori sea hoy un personaje político importante, pese a que su padre y líder del movimiento fujimorista ha sido condenado por crímenes de lesa humanidad, es la mejor demostración de la debilidad y fragilidad de la oposición y de la democracia.

Por eso no nos debe extrañar la reciente amenaza de cerrar el Congreso hecha por el presidente García y del APRA. Si se observan bien los motivos para que el Gabinete pida un voto de confianza al Congreso –aprobar la renovación de una parte del Parlamento y el voto voluntario– se aprecia que no amerita esas medidas. No son reformas urgentes ni decisivas para cambiar el rumbo del país. Por ello, es claro que lo que está detrás es el interés por: a) derrotar políticamente vía un referéndum a la aposición aprovechándose del enorme desprestigio del Congreso; b) liquidar la posibilidad de otra Constitución y de una Asamblea Constituyente; y c) instalar una suerte de dictadura presidencial en caso se cierre el Congreso para excluir a los sectores progresistas y sellar a sangre y fuego el modelo económico neoliberal. Que ello sea posible de imaginar hoy día es la mejor demostración de que la oposición no anda bien. Por eso el próximo año esta suerte de juego de avances y retrocesos alcanzará su punto más álgido. En este nuevo contexto alguien tiene que perder.

(*) albertoadrianzen.lamula.pe

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Alberto Adrianzén Alberto Adrianzén

Sociólogo de la Universidad Católica. Estudió ciencias políticas en El Colegio de México. Trabajó muchos años en la ONG DESCO, donde fue investigador principal en temas de política nacional e internacional Trabajó en el Grupo Propuesta Ciudadana donde se dedicó a promover la descentralización del país. También trabajó en el Congreso de la República como Asesor de la Bancada del Partido Nacionalista Peruano. Fue Asesor del Presidente Valentín Paniagua durante el gobierno de transición.

En los últimos años se desempeñó como asesor político en la Comunidad Andina y en el año 2005 fue nombrado por ésta como Veedor Internacional en el proceso de selección y designación de la Corte Suprema de Justicia del Ecuador, labor por la cual fue condecorado por el gobierno de dicho país. A partir de ello ha tenido ocasión de vivir y trabajar en Ecuador así como en Bolivia y se he mantenido muy vinculado al proceso de integración andina a través de su trabajo de consultor en el Instituto para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA) desde el 2007.

Desde 1980 hace periodismo: trabajó en el Diario de Marka, en las revistas Jaque y Amauta. Con un grupo de amigos y militantes de IU fundaron el Zorro de Abajo, de breve pero importante presencia política. Luego escribió en Perú 21 desde su fundación hasta el 2004. Desde esa fecha tiene una columna semanal en el diario La República y es miembro de su Consejo Editorial de dicho diario. También ha sido profesor en la U. Católica y en la Academia Diplomática del Perú.

Militó en la izquierda desde sus años universitarios y ha mantenido desde entonces una actividad política, si bien no siempre a través de la militancia en un partido político de izquierda, siempre apostando por la consolidación de un espacio progresista y democrático en la política peruana para que el Perú cambie y para que la política tome en cuenta los intereses de las mayorías. Por su trabajo en todos estos años ha sido un convencido que la integración, primero con los países andinos y luego sudamericanos, es una tarea urgente, impostergable, si queremos salir de nuestra pobreza, alcanzar la democracia, el desarrollo y vivir en paz. Ha participado en la Comisión de Plan de Gobierno como responsable del capítulo de Relaciones Exteriores de la alianza política, GanaPerú, partido político que ganó las últimas elecciones (2011) en el Perú. Actualmente se desempeña como parlamentario andino, para el período 2006-2011 por dicha alianza política.