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La “religión” del Presidente

Alberto Adrianzén M.(*)

En estos días la religión se ha convertido en un tema polémico. Con ello no solo me refiero al controvertido Cristo del Morro Solar, sino también a los recientes ataques del presidente García a lo que califica de religiones primitivas. Hace unos días en una entrevista en TV declaró: “En tercer lugar derrotar las ideologías absurdas, panteístas, que creen que las paredes son dioses y el aire es dios. En fin, volver a esas formas primitivas de religiosidad donde se dice no toques ese cerro porque es un Apu, porque está lleno del espíritu milenario y no sé qué cosa. Bueno, si llegamos a eso, entonces, no hagamos nada, ni minería. No toques a esos peces, porque son criaturas de dios y son la expresión del dios Poseidón. Volvemos a ese animismo primitivo. Yo pienso que necesitamos más educación…”.

Lo primero que habría que decir es que estas declaraciones, inusuales por cierto en un mandatario, son expresión de una abierta intolerancia respecto a otras formas religiosas que no sean la cristiana. Llamar “ideologías absurdas” o “formas primitivas de religiosidad”, porque se cree que los cerros son sagrados o porque el mundo y Dios son uno o lo mismo, es en realidad no solo un insulto a todos aquellos que profesan estas creencias sino también una amenaza totalitaria encubierta en fundamentos religiosos. Es el anuncio de un poder que está dispuesto a reiniciar un proceso, como sucedió en la Conquista, de extirpación de idolatrías; es proponer una suerte de cruzada (vía la educación) contra un mundo (o una cultura) por el solo hecho de pensar (o creer) distinto. Es la negación de lo que debe ser un Estado laico y respetuoso de las diversas formas de religiosidad. Se podría afirmar que estas infortunadas declaraciones son la continuación, esta vez en clave religiosa, del famoso artículo “El perro del hortelano”.

Llama la atención que lo dicho por el Presidente no haya sido objeto de un debate público. Sería bueno, por ello, preguntarle al ministro de Cultura –cuya profesión es la antropología– qué opina al respecto. Si considera, por ejemplo, que la religiosidad andina que cree que los cerros son Apus corresponde a una manifestación primitiva, absurda o formas antiguas de pensamiento. Me pregunto qué podría pensar el presidente García cuando descubra que la reciente Constitución ecuatoriana afirma que la naturaleza tiene derechos que deben ser respetados. ¿Acusaría también al presidente Correa y a los ecuatorianos de panteístas absurdos e irracionales?

Es claro que estas declaraciones pueden ser calificadas de fanatismo religioso, pero también pueden leerse como una suerte de metáfora. La guerra religiosa que nos propone el presidente García no es solo contra las ideas panteístas sino más bien contra todas aquellas personas que impiden, como él mismo dice, las inversiones mineras. Son estos seres absurdos, primitivos e irracionales los que paralizan el “progreso”. Es decir, contra aquellos (incluyo los ecologistas) que consideran que el medio ambiente, sea por razones religiosas o no, debe ser respetado y cuidado.

En realidad, el presidente García no solo es un fanático religioso que cree que su religión es “superior” a las demás, sino también un fanático de un capitalismo depredador de la naturaleza.

Finalmente, hay que decir lo siguiente: el discurso del presidente García a estas alturas, además de intolerante, es peligroso; más aún en el contexto de los actuales enfrentamientos. Para nadie es un secreto que la mayor cantidad de conflictos sociales que sacuden al país tiene como origen la defensa del medio ambiente frente al avance minero. Dicho en otros términos: es una invitación a la represión y por qué no decirlo, a una suerte de limpieza política y cultural que pretende fundamentarse en supuestas ideas religiosas. Es, en última instancia, un grito de guerra no para defender la libertad sino más bien para suprimirla.

(*) albertoadrianzen.lamula.com

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Alberto Adrianzén Alberto Adrianzén

Sociólogo de la Universidad Católica. Estudió ciencias políticas en El Colegio de México. Trabajó muchos años en la ONG DESCO, donde fue investigador principal en temas de política nacional e internacional Trabajó en el Grupo Propuesta Ciudadana donde se dedicó a promover la descentralización del país. También trabajó en el Congreso de la República como Asesor de la Bancada del Partido Nacionalista Peruano. Fue Asesor del Presidente Valentín Paniagua durante el gobierno de transición.

En los últimos años se desempeñó como asesor político en la Comunidad Andina y en el año 2005 fue nombrado por ésta como Veedor Internacional en el proceso de selección y designación de la Corte Suprema de Justicia del Ecuador, labor por la cual fue condecorado por el gobierno de dicho país. A partir de ello ha tenido ocasión de vivir y trabajar en Ecuador así como en Bolivia y se he mantenido muy vinculado al proceso de integración andina a través de su trabajo de consultor en el Instituto para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA) desde el 2007.

Desde 1980 hace periodismo: trabajó en el Diario de Marka, en las revistas Jaque y Amauta. Con un grupo de amigos y militantes de IU fundaron el Zorro de Abajo, de breve pero importante presencia política. Luego escribió en Perú 21 desde su fundación hasta el 2004. Desde esa fecha tiene una columna semanal en el diario La República y es miembro de su Consejo Editorial de dicho diario. También ha sido profesor en la U. Católica y en la Academia Diplomática del Perú.

Militó en la izquierda desde sus años universitarios y ha mantenido desde entonces una actividad política, si bien no siempre a través de la militancia en un partido político de izquierda, siempre apostando por la consolidación de un espacio progresista y democrático en la política peruana para que el Perú cambie y para que la política tome en cuenta los intereses de las mayorías. Por su trabajo en todos estos años ha sido un convencido que la integración, primero con los países andinos y luego sudamericanos, es una tarea urgente, impostergable, si queremos salir de nuestra pobreza, alcanzar la democracia, el desarrollo y vivir en paz. Ha participado en la Comisión de Plan de Gobierno como responsable del capítulo de Relaciones Exteriores de la alianza política, GanaPerú, partido político que ganó las últimas elecciones (2011) en el Perú. Actualmente se desempeña como parlamentario andino, para el período 2006-2011 por dicha alianza política.