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La solución final

Por Alberto Adrianzén Merino.

Algunos analistas, tratando de justificar los hechos que vienen ocurriendo en la Franja de Gaza, han dicho que las acciones del ejército israelí no son una represalia sino más bien un operativo militar, y esto resulta totalmente cierto. Según diversas fuentes la llamada “Operación Plomo Fundido” es “una empresa cuidadosamente planificada que forma parte de una agenda militar y de inteligencia más amplia”, que ya tiene varios años y que se llamaría, “Operación Venganza Justificada” (Michel Chussudovsky).

Parte de este plan, que habría sido diseñado desde Sharon, consistió en “la retirada israelí de Gaza, saludada por los ingenuos como una concesión o un acto de buena voluntad (que) tenía por objetivo convertir definitivamente la totalidad de ese exiguo territorio en un auténtico gueto. Para encerrar definitivamente a la población de Gaza era necesario desalojar primero a los colonos israelíes. Luego, siempre habría tiempo de reventar el absceso y limpiar de población árabe una zona que poco a poco se ha hecho inhabitable y que solo sobrevive gracias a la ayuda humanitaria internacional” (John Brown). Este proceso de “guetización” del pueblo palestino también se expresa en el ilegal e indecente Muro del Apartheid: “El 80% del muro está construido dentro del territorio ocupado de Cisjordania, aislando entre sí a comunidades y familias” (AI).

También se señala que otro componente de este plan fue el apoyo inicial a Hamas contra la OLP: “Al estallar la primera Intifada en 1987 el movimiento islámico oficialmente cambió su nombre por el de Hamas (acrónimo árabe de Movimiento de Resistencia Islámico) y se sumó a la lucha. Incluso entonces el Shin Bet (servicio de seguridad interior de Israel) no tomó ninguna medida contra ellos, mientras que los miembros de Fatah eran asesinados o encarcelados en gran número. Solo al cabo de un año los israelíes arrestaron al jeque Ahmed Yassin y a sus colegas” (Ury Avnery). Ahmed Yassin, que era cuadraplégico y casi ciego, fue el fundador y “guía espiritual” de Hamas. Detenido en 1988, fue liberado en 1997 y asesinado por los israelíes en marzo de 2004. Se sabe también que detrás de muchos grupos y líderes radicales y/o terroristas fundamentalistas islámicos, como es el caso de Bin Laden, cuando menos en sus orígenes, estuvo la CIA, con varios otros servicios de inteligencia.

De otro lado, quienes rompieron la tregua no fue Hamas sino más bien los israelíes. Primero fue el bloqueo por aire, tierra y mar contra un millón y medio de personas que viven en Gaza. El bloqueo, como es obvio, hacía prácticamente imposible un alto al fuego, al contribuir más bien a reforzar un clima beligerante. “Luego vinieron las pequeñas provocaciones diseñadas para lograr la reacción de Hamas. Tras varios meses en los que no se lanzó ningún cohete Kassan, una unidad del ejército israelí fue enviada a la Franja de Gaza para destruir un túnel que se acercaba a la valla fronteriza. Desde un punto puramente militar habría sido más sensato preparar una emboscada en nuestro lado de la valla (se refiere al lado israelí). Sin embargo, el objetivo era encontrar un pretexto para declarar finalizado el alto al fuego de un modo que permitiera echar la culpa a los palestinos. Y de hecho, después de varias de esas pequeñas operaciones en las que varios combatientes de Hamas resultaron muertos, Hamas tomó represalias con un masivo lanzamiento de cohetes, tras lo cual–¡oh, maravilla!– el alto al fuego se dio por concluido. Y todo el mundo echó la culpa a Hamas” (Ury Avnery).

Lo mismo ha señalado el grupo de paz israelí Gush Shalin: “La escalada hacia la guerra podría y debería, haberse evitado. Fue el Estado israelí quien rompió la tregua, en el ataque del túnel de relojería… hace dos meses. Desde entonces, el ejército ha seguido avivando los fuegos de la escalada con ataques y asesinatos selectivos, cuando el lanzamiento de misiles contra Israel decreció”. Hay que señalar, además, que en los últimos siete años los cohetes lanzados por Hamas han causado la muerte de 17 israelíes. Por último, la fecha para iniciar el ataque, un día después de Navidad y 25 antes de que Obama asuma la presidencia, es otra prueba de que querían tener las manos libres.

Y si bien todos estos hechos están vinculados a las próximas elecciones en Israel, los mismos muestran que son el Estado de Israel y su gobierno de ultraderecha, con el apoyo de EEUU y de los gobiernos corruptos árabes, los que han iniciado una política de exterminio del pueblo palestino, es decir la aplicación (lamento mucho decirlo) de la Solución Final a la cuestión palestina. Las víctimas de ayer se han convertido en los victimarios de hoy. Por ello, las frases que escribieron los combatientes judíos en el gueto de Varsovia hoy les pertenecen a los palestinos, nuevos judíos del siglo XXI: “Nunca digas que este es tu último camino. A pesar del cielo plomo que esconde el cielo azul. Para nosotros sonará la hora tan esperada. Con nuestros pasos resonará este grito: ¡estamos aquí!”.

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Alberto Adrianzén Alberto Adrianzén

Sociólogo de la Universidad Católica. Estudió ciencias políticas en El Colegio de México. Trabajó muchos años en la ONG DESCO, donde fue investigador principal en temas de política nacional e internacional Trabajó en el Grupo Propuesta Ciudadana donde se dedicó a promover la descentralización del país. También trabajó en el Congreso de la República como Asesor de la Bancada del Partido Nacionalista Peruano. Fue Asesor del Presidente Valentín Paniagua durante el gobierno de transición.

En los últimos años se desempeñó como asesor político en la Comunidad Andina y en el año 2005 fue nombrado por ésta como Veedor Internacional en el proceso de selección y designación de la Corte Suprema de Justicia del Ecuador, labor por la cual fue condecorado por el gobierno de dicho país. A partir de ello ha tenido ocasión de vivir y trabajar en Ecuador así como en Bolivia y se he mantenido muy vinculado al proceso de integración andina a través de su trabajo de consultor en el Instituto para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA) desde el 2007.

Desde 1980 hace periodismo: trabajó en el Diario de Marka, en las revistas Jaque y Amauta. Con un grupo de amigos y militantes de IU fundaron el Zorro de Abajo, de breve pero importante presencia política. Luego escribió en Perú 21 desde su fundación hasta el 2004. Desde esa fecha tiene una columna semanal en el diario La República y es miembro de su Consejo Editorial de dicho diario. También ha sido profesor en la U. Católica y en la Academia Diplomática del Perú.

Militó en la izquierda desde sus años universitarios y ha mantenido desde entonces una actividad política, si bien no siempre a través de la militancia en un partido político de izquierda, siempre apostando por la consolidación de un espacio progresista y democrático en la política peruana para que el Perú cambie y para que la política tome en cuenta los intereses de las mayorías. Por su trabajo en todos estos años ha sido un convencido que la integración, primero con los países andinos y luego sudamericanos, es una tarea urgente, impostergable, si queremos salir de nuestra pobreza, alcanzar la democracia, el desarrollo y vivir en paz. Ha participado en la Comisión de Plan de Gobierno como responsable del capítulo de Relaciones Exteriores de la alianza política, GanaPerú, partido político que ganó las últimas elecciones (2011) en el Perú. Actualmente se desempeña como parlamentario andino, para el período 2006-2011 por dicha alianza política.