25 de Mayo del 2012 19°C US$ Compra S/.2.693 US$ Venta S/. 2.695
Loading

La tentación autoritaria

Por Alberto Adrianzén Merino.

Sería muy bueno para la democracia peruana que el gobierno nos dé alguna explicación sobre los siguientes hechos: por un lado, la famosa operación Leuctra, conocida gracias al diario La Primera y que consistía, en la práctica, en una verdadera caza de brujas contra algunos dirigentes de la izquierda peruana; y por el otro, más allá de que haya sido retirado en días pasados, sobre el famoso proyecto de ley que atentaba directamente contra las ONG y gremios u organizaciones en general, ya que abría la posibilidad de clausurarlas o cerrarlas con argumentos generales y vagos cuya definición, cuando no, correspondía al poder.
Lo que une ambos acontecimientos es esta suerte de miedo a todo lo que tenga un color rojo (incluso rosado, o simplemente un tono crítico) y que termina siempre por imponer una lógica persecutoria e intolerante. Son estos llamados “tics” que tanto el gobierno como el Estado muestran cada cierto tiempo. Sin embargo, es sospechoso, por decir lo menos, que dos acontecimientos como los mencionados, coincidan en el tiempo. Uno podría pensar, con cierta base y fundamento, que hay un sector que estaba preparando una ofensiva represiva, que consistía en lo siguiente: primero, capturo a los dirigentes de izquierda (incluido Ollanta Humala) y, luego, les pongo una mordaza a las ONG y a las organizaciones sociales para que no protesten o hagan campaña nacional e internacional. Y si bien uno podría decir, también con fundamento, que esta visión es conspirativa y hasta paranoica, nadie puede negar que, para alguien que quiere reprimir y acallar a la oposición, este escenario (es decir la combinación de represión y mordaza), es el mejor, por no decir el ideal.

Por eso llama la atención que ambos hechos no se investiguen a profundidad y que el gobierno no nos diga cómo se han ido construyendo. Sería bueno saber, por ejemplo, quién le ordenó a la División de Investigación del Terrorismo Internacional (DIVITI) de la DIRCOTE, hacer una investigación sobre los supuestos vínculos entre un sector de la izquierda y las FARC. Se han mostrado algunos videos con los que se intenta probar estos vínculos, pero no se dice que esas visitas de miembros de las FARC a Lima (como es el caso de Nubia Calderón) no solo han sido públicas sino también plurales; es decir, se realizaron reuniones con varias organizaciones, como recuerda Alberto Moreno en la revista Domingo. Además hay que decir que para el Perú como para otros países de A.L., las FARC, oficialmente, (guste o no) no son terroristas.

Hay otro dato: la famosa computadora del líder de las FARC, Andrés Reyes, se ha convertido en una verdadera “caja de Pandora” o, mejor aún, en un verdadero sombrero de mago. Según el Informe Forense de INTERPOL, esta consiste “en tres ordenadores portátiles, dos discos duros externos y tres llaves USB, equipos supuestamente decomisados a una unidad guerrillera móvil”, y la información contenida (o datos) “correspondería a 39.5 millones de páginas Microsoft Word”, en realidad, casi toda una biblioteca. Por eso no es extraño que en dicho informe en la conclusión 2b se diga lo siguiente: “Entre el 1/3/08, fecha en que las autoridades colombianas incautaron a las FARC las ocho pruebas instrumentales de carácter informático, y el 3/3/08 a las 11.45 horas, momento en que dichas pruebas fueron entregadas al Grupo Investigativo de Delitos Informáticos de la Dirección de Investigación Criminal (DIJIN) de Colombia, el acceso a los datos contenidos en las citadas pruebas no se ajustó a los principios reconocidos internacionalmente para el tratamiento de pruebas electrónicas por parte de los organismos encargados de la aplicación de la ley”.

Con ello no queremos justificar ni avalar a las FARC. Como lo he dicho más de una vez, soy contrario a los secuestros y a los métodos violentistas o terroristas como aquellos que practican las FARC–como también el Estado colombiano y los paramilitares–, pero lo que demando son investigaciones serias y responsables y no, como ahora sucede, persecuciones políticas que sirven a unos cuantos y que abonan una cultura autoritaria e intolerante. Un buen ejemplo, aquí en el país, es la injusta e ilegal detención, porque hasta ahora no se ha presentado ninguna prueba seria al respecto, de Roque Gonzales La Rosa, preso desde hace ya casi un año.

Sobre el proyecto de ley contra las ONG e instituciones de la sociedad civil, el asunto es bastante obvio. Todos sabemos qué sectores están detrás de esta campaña y qué es lo buscan. Y si bien ha sido retirado para su “revisión”, el premier Simon nos debe una explicación sobre este asunto y una autocrítica, porque de hecho fue una propuesta autoritaria. El silencio no ayuda; por eso si queremos una democracia hay que hablar, porque la palabra es lo opuesto a la oscuridad autoritaria.

Se el primero en comentar

Enviar un comentario nuevo

Alberto Adrianzén Alberto Adrianzén

Sociólogo de la Universidad Católica. Estudió ciencias políticas en El Colegio de México. Trabajó muchos años en la ONG DESCO, donde fue investigador principal en temas de política nacional e internacional Trabajó en el Grupo Propuesta Ciudadana donde se dedicó a promover la descentralización del país. También trabajó en el Congreso de la República como Asesor de la Bancada del Partido Nacionalista Peruano. Fue Asesor del Presidente Valentín Paniagua durante el gobierno de transición.

En los últimos años se desempeñó como asesor político en la Comunidad Andina y en el año 2005 fue nombrado por ésta como Veedor Internacional en el proceso de selección y designación de la Corte Suprema de Justicia del Ecuador, labor por la cual fue condecorado por el gobierno de dicho país. A partir de ello ha tenido ocasión de vivir y trabajar en Ecuador así como en Bolivia y se he mantenido muy vinculado al proceso de integración andina a través de su trabajo de consultor en el Instituto para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA) desde el 2007.

Desde 1980 hace periodismo: trabajó en el Diario de Marka, en las revistas Jaque y Amauta. Con un grupo de amigos y militantes de IU fundaron el Zorro de Abajo, de breve pero importante presencia política. Luego escribió en Perú 21 desde su fundación hasta el 2004. Desde esa fecha tiene una columna semanal en el diario La República y es miembro de su Consejo Editorial de dicho diario. También ha sido profesor en la U. Católica y en la Academia Diplomática del Perú.

Militó en la izquierda desde sus años universitarios y ha mantenido desde entonces una actividad política, si bien no siempre a través de la militancia en un partido político de izquierda, siempre apostando por la consolidación de un espacio progresista y democrático en la política peruana para que el Perú cambie y para que la política tome en cuenta los intereses de las mayorías. Por su trabajo en todos estos años ha sido un convencido que la integración, primero con los países andinos y luego sudamericanos, es una tarea urgente, impostergable, si queremos salir de nuestra pobreza, alcanzar la democracia, el desarrollo y vivir en paz. Ha participado en la Comisión de Plan de Gobierno como responsable del capítulo de Relaciones Exteriores de la alianza política, GanaPerú, partido político que ganó las últimas elecciones (2011) en el Perú. Actualmente se desempeña como parlamentario andino, para el período 2006-2011 por dicha alianza política.