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Politólogos y políticos

Por Alberto Adrianzén M. (*)

Debo confesar que desconfío de aquellos que nos dicen que la labor de un científico social es explicar “por qué las cosas son como son”. Habría que preguntarse qué cosa es “como son” y si la realidad es “como es”. Diera la impresión que la realidad social (subrayo social) es una (o única) y que el trabajo del científico social consistiría en ser un simple notario de unos hechos de los cuales tendría que dar cuenta.

Este es un viejo debate y, por lo tanto, un viejo problema. Thomas Hobbes (inglés y autor del famoso libro El Leviatán) ya en el siglo XVII decía algo muy importante al respecto: “En efecto, verdad y falsedad son atributos del lenguaje y no de las cosas. Y donde no hay lenguaje no existe verdad y falsedad”. Para este autor, la verdad consiste “en la correcta ordenación de los nombres en nuestras afirmaciones….”, es decir, en la capacidad de ordenar un conjunto de hechos que son percibidos como caóticos.

Por eso es importante diferenciar lo que es sentir de conocer. El primero puede ser definido como una sucesión caótica de hechos que nuestros sentidos perciben. El segundo, como la capacidad de ordenar, a través del lenguaje, estos hechos que percibimos. El lenguaje, finalmente, crea la realidad (social) puesto que la ordena, esto es, la significa y le da sentido. Hay que decir además que como el lenguaje es artificial, ello supone un acuerdo entre los individuos.

Con ello quiero decir que debemos dejar de lado dos cosas si queremos procesar un debate serio: por un lado, esta suerte de oficio de notario que busca dar cuenta de una “realidad”, y por el otro, este “objetivismo” de que las cosas son como son porque la realidad es supuestamente única y se construye al margen de las voluntades de los individuos. Si así fuera, por ejemplo, no tendría sentido en la sociología el famoso teorema de Thomas (1928) que nos dice: “Si las personas definen las situaciones como reales, estas son reales en sus consecuencias”.

Todo ello no es, por cierto, una invitación al relativismo y menos a un eclecticismo. Los científicos sociales lo que enuncian es una suerte de “verdad” que no es la única ni la mejor porque otros también enunciarán sus verdades. Es cierto que este debate se da en un marco de “razonabilidad”. Nadie está invitando a que se enuncie el disparate o que se deje de lado metodologías y teorías; los enunciados para que sean aceptables deben ser consistentes. Por eso un científico social debería ser un poco más humilde y decir: aquí les presento mi punto de vista que es distinto a otros puntos de vista sobre tal tema o sobre tal hecho.

De otro lado, este debate se hace aún más complejo cuando hablamos de política. Qué es una verdad en política. Explicar la realidad tal “como es” para ganar seguidores o, más bien, establecer nexos comunicativos con los otros para construir con ellos no solo una verdad social o compartida sino también una voluntad pública (política) capaz de transformar o mantener una “realidad” (según la opción que tengamos).

Lo que diferencia a un político de un científico social no es, por tanto, la “objetividad” sino más bien algo muy distinto: mientras que el político busca explicar la “realidad” para crear una voluntad pública (mediante la comunicación) para así transformar o mantener esa realidad, el científico social explica esa “realidad” pero no tiene (o no tendría) intención de crear una voluntad pública orientada a la acción política.

Por eso creo que el problema no es tanto la objetividad de los científicos sociales sino más bien otro: la permanente invasión de los científicos sociales (y politólogos) –que carecen de responsabilidades políticas– en el campo de la política. Dicho en otros términos: asumir un comportamiento (y un discurso) político con la vestimenta del científico social o del académico “neutral”.

(*) albertoadrianzen.lamula.pe

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Alberto Adrianzén Alberto Adrianzén

Sociólogo de la Universidad Católica. Estudió ciencias políticas en El Colegio de México. Trabajó muchos años en la ONG DESCO, donde fue investigador principal en temas de política nacional e internacional Trabajó en el Grupo Propuesta Ciudadana donde se dedicó a promover la descentralización del país. También trabajó en el Congreso de la República como Asesor de la Bancada del Partido Nacionalista Peruano. Fue Asesor del Presidente Valentín Paniagua durante el gobierno de transición.

En los últimos años se desempeñó como asesor político en la Comunidad Andina y en el año 2005 fue nombrado por ésta como Veedor Internacional en el proceso de selección y designación de la Corte Suprema de Justicia del Ecuador, labor por la cual fue condecorado por el gobierno de dicho país. A partir de ello ha tenido ocasión de vivir y trabajar en Ecuador así como en Bolivia y se he mantenido muy vinculado al proceso de integración andina a través de su trabajo de consultor en el Instituto para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA) desde el 2007.

Desde 1980 hace periodismo: trabajó en el Diario de Marka, en las revistas Jaque y Amauta. Con un grupo de amigos y militantes de IU fundaron el Zorro de Abajo, de breve pero importante presencia política. Luego escribió en Perú 21 desde su fundación hasta el 2004. Desde esa fecha tiene una columna semanal en el diario La República y es miembro de su Consejo Editorial de dicho diario. También ha sido profesor en la U. Católica y en la Academia Diplomática del Perú.

Militó en la izquierda desde sus años universitarios y ha mantenido desde entonces una actividad política, si bien no siempre a través de la militancia en un partido político de izquierda, siempre apostando por la consolidación de un espacio progresista y democrático en la política peruana para que el Perú cambie y para que la política tome en cuenta los intereses de las mayorías. Por su trabajo en todos estos años ha sido un convencido que la integración, primero con los países andinos y luego sudamericanos, es una tarea urgente, impostergable, si queremos salir de nuestra pobreza, alcanzar la democracia, el desarrollo y vivir en paz. Ha participado en la Comisión de Plan de Gobierno como responsable del capítulo de Relaciones Exteriores de la alianza política, GanaPerú, partido político que ganó las últimas elecciones (2011) en el Perú. Actualmente se desempeña como parlamentario andino, para el período 2006-2011 por dicha alianza política.