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Transiciones y partidos

Por Alberto Adrianzén M. (*)

En estas últimas semanas y por razones diversas, sea por la publicación de mi libro (La transición inconclusa) o porque firmé un manifiesto junto a otros ciudadanos apoyando la candidatura de Ollanta Humala a la presidencia, me he visto involucrado en varias polémicas. Aunque son muchos los puntos que hay que debatir, quisiera detenerme en dos de ellos: a) mí supuesta visión idílica de Valentín Paniagua y de la transición que él condujo; y b) mi falta de voluntad (y de los firmantes del manifiesto) por crear un partido de izquierda y más bien mi opción por seguir a un caudillo.

Sobre el primero invitaría a mis críticos a leer el discurso de Valentín Paniagua el día en que asumió la presidencia. Ahí habla de cerrar una etapa y abrir otra. Concluye dicho discurso con una frase que es el lema oficial de la nación: “Firme y Feliz por la Unión”. También a leer un ensayo del propio presidente Paniagua, escrito en el año 2002 para un seminario en España, donde afirma que la transición peruana debería ser un cambio de régimen y tener un carácter fundacional: “¿Qué posibilidades se abren en el futuro? Deseo ser muy claro en este aspecto. El Perú no está viviendo una transición más hacia la democracia. Vive en verdad, un momento auroral, fundacional” (La nueva transición).

Creo que estas frases del presidente Paniagua no dejan duda. El problema (y la polémica), por lo tanto, no pasa por negar el carácter fundacional que el propio Paniagua le asignaba a la transición, sino más bien por debatir qué contenido y cuáles deberían ser las características de esa transición, es decir, complejizar la idea y no simplemente rechazarla.

Ello demostraría que las ideas de Paniagua, en cierta forma, eran cercanas a las que se viven actualmente en los países andinos.

Cuando digo cercanas me refiero a la necesidad de fundar un nuevo orden. Sin embargo, su idea de refundación, a diferencia del proceso venezolano (Paniagua era crítico de Hugo Chávez) tenía como referencia el ideal de una refundación republicana para el país. Por eso no es extraño que retome el lema oficial y que haya hablado de los “padres fundadores de la patria”. Su idea era fundar una nueva república o, mejor dicho, terminar con ese proceso de fundación que se inauguró con nuestra independencia.

Por eso me parece válido comparar la transición de Paniagua con el gobierno de Toledo y preguntarme si el presidente Toledo mantuvo ese carácter fundacional que intentó Paniagua. El asunto es tan complejo, que uno de los errores de su gobierno, de acuerdo al propio Paniagua y como lo he dicho en otra oportunidad, fue quedarse tan solo ocho meses y no más tiempo como la ciudadanía lo pedía. Ello ratifica la idea de refundación pero también la idea de ruptura de un orden constitucional, al que, por ser heredado del fujimorismo, había que ponerle fin. Y eso es lo que hay que hacer ahora: continuar con la transición que abrió el presidente Paniagua.

El otro tema es por qué no fundamos un partido de izquierda y sí más bien apoyamos a un candidato. Me parece que el dilema es falso porque no se entiende el momento político. Lo que demuestra la experiencia es que hoy tan importante es fundar un partido como ganar el gobierno, es decir, las elecciones La vieja idea de que primero hay que tener un partido para luchar por el poder o ganar las elecciones, no es tan cierta, ello depende de los contextos y de las procesos nacionales. Hace 15 años en una reunión con Alan Touraine, le preguntamos por qué no se quedaba en el Perú. Su respuesta, que hasta ahora me da vueltas en la cabeza, fue contundente: la sociedad peruana es irrepresentable, me voy a Brasil. Quizás la vida le dio la razón al sociólogo francés, más aún luego de los triunfos de Lula y viendo cómo en estos años se ha profundizado la crisis de los partidos en el Perú. Por eso la pregunta debe ser por qué los líderes son tan necesarios en el Perú hasta ahora, pese a los intentos por fundar partidos. Responderé la semana siguiente.

(*) albertoadrianzen.lamula.pe

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Alberto Adrianzén Alberto Adrianzén

Sociólogo de la Universidad Católica. Estudió ciencias políticas en El Colegio de México. Trabajó muchos años en la ONG DESCO, donde fue investigador principal en temas de política nacional e internacional Trabajó en el Grupo Propuesta Ciudadana donde se dedicó a promover la descentralización del país. También trabajó en el Congreso de la República como Asesor de la Bancada del Partido Nacionalista Peruano. Fue Asesor del Presidente Valentín Paniagua durante el gobierno de transición.

En los últimos años se desempeñó como asesor político en la Comunidad Andina y en el año 2005 fue nombrado por ésta como Veedor Internacional en el proceso de selección y designación de la Corte Suprema de Justicia del Ecuador, labor por la cual fue condecorado por el gobierno de dicho país. A partir de ello ha tenido ocasión de vivir y trabajar en Ecuador así como en Bolivia y se he mantenido muy vinculado al proceso de integración andina a través de su trabajo de consultor en el Instituto para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA) desde el 2007.

Desde 1980 hace periodismo: trabajó en el Diario de Marka, en las revistas Jaque y Amauta. Con un grupo de amigos y militantes de IU fundaron el Zorro de Abajo, de breve pero importante presencia política. Luego escribió en Perú 21 desde su fundación hasta el 2004. Desde esa fecha tiene una columna semanal en el diario La República y es miembro de su Consejo Editorial de dicho diario. También ha sido profesor en la U. Católica y en la Academia Diplomática del Perú.

Militó en la izquierda desde sus años universitarios y ha mantenido desde entonces una actividad política, si bien no siempre a través de la militancia en un partido político de izquierda, siempre apostando por la consolidación de un espacio progresista y democrático en la política peruana para que el Perú cambie y para que la política tome en cuenta los intereses de las mayorías. Por su trabajo en todos estos años ha sido un convencido que la integración, primero con los países andinos y luego sudamericanos, es una tarea urgente, impostergable, si queremos salir de nuestra pobreza, alcanzar la democracia, el desarrollo y vivir en paz. Ha participado en la Comisión de Plan de Gobierno como responsable del capítulo de Relaciones Exteriores de la alianza política, GanaPerú, partido político que ganó las últimas elecciones (2011) en el Perú. Actualmente se desempeña como parlamentario andino, para el período 2006-2011 por dicha alianza política.