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¿Una crisis irreversible?

Por Alberto Adrianzén M.(*)

En estos días, me imagino, muchos peruanos nos hemos preguntado si hemos entrado a una fase que puede ser definida como de descomposición política en el país. El titular de este diario el jueves pasado daba cuenta que 82 congresistas de todas las tiendas políticas y de todos los colores ideológicos tenían cuando menos una denuncia que enfrentar. Cuando termine este Congreso muchos parlamentarios serán conocidos como “roba luz”, “come pollo”, “te pago la mitad del sueldo”, “mi asesora es trabajadora del hogar”, etc.; en realidad, toda una vergüenza que daña seriamente al Congreso. Solo falta que se inicie la temporada del transfuguismo ya que no están tan lejos las próximas elecciones. A ello se podría sumar el cinismo de Alberto Fujimori que primero se declara “culpable” para luego decir que es “inocente”. Toda una desfachatez.

También el negociado que se ha hecho en la concesión del puerto norteño de Paita. El “faenón” con el gas de Camisea. O el intento reciente por controlar la labor de la Fiscalía cuando policías y militares hagan uso de sus armas de fuego. El tema es tan grave que la propia Fiscal de la Nación, Gladys Echaíz, ha dicho que está en peligro el Estado de derecho y la libertad de los peruanos.

Finalmente, el escandaloso, por no decir criminal, intento de facilitar la destrucción de nuestro patrimonio arqueológico. Se dice que tanto el Decreto Supremo Nº 009-2009/ED que modifica los plazos para la expedición de los certificados de inexistencia de restos arqueológicos como el proyecto de ley del Ejecutivo enviado hace unas semanas al Congreso para que sea el Legislativo quien defina qué es un resto arqueológico, tendría el nombre de una universidad privada y el apellido de un personaje muy cercano al gobierno que habría comprado terrenos, justamente, donde existen restos arqueológicos. Como se sabe el INC y su directora se han opuesto a estas normas.

Sospecho que todos estos hechos y otros más lo único que generan es un mayor alejamiento de la población tanto de los partidos como de las instituciones del régimen democrático. Dicho de otra manera, se está incubando un escenario que tiene como principal característica una incertidumbre radical. Los electores mientras más se alejan de los políticos y de la política buscan al mismo tiempo no tanto quién los puede representar políticamente (tarea hasta ahora infructuosa) sino más bien quién puede castigar a los “políticos”. No se vota a favor sino más bien en contra.

En realidad, este es el mejor escenario para que surja lo que Julio Cotler llamó hace algunos años “la ansiedad autoritaria”. Es tal el desorden y la arbitrariedad que existe, que los electores llegan a la conclusión que el mundo de la política y de los políticos no es solamente algo lejano o distante a ellos sino también contrario a sus aspiraciones e intereses.

En este contexto complejo y difícil donde el epicentro de la crisis política es el Congreso, cabe preguntarse qué hacer. Para comenzar, los partidos que hoy están en el Congreso deberían formar comisiones de evaluación y de investigación de sus propias bancadas. Hacer una suerte de inventario o control de daños frente a una crisis que puede convertirse en irreversible. No hay nada más censurable para los ciudadanos que apañar las corruptelas y proteger a congresistas en falta. Ello supone, además, que los partidos deben asumir la dirección política de sus bancadas y no el revés como hoy sucede.

En segundo lugar, enfrentar con seriedad y eficacia la corrupción que hoy día impera en el país. Es necesario que los partidos se diferencien de los sectores corruptos si quieren recuperar algo de credibilidad. Asimismo, hacer participar al pueblo en las tareas legislativas. Para eso existen mecanismos legales como la iniciativa popular. Y, finalmente, representar las demandas populares. La tarea no es fácil pero tampoco imposible.

(*) www.albertoadrianzen.org

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Alberto Adrianzén Alberto Adrianzén

Sociólogo de la Universidad Católica. Estudió ciencias políticas en El Colegio de México. Trabajó muchos años en la ONG DESCO, donde fue investigador principal en temas de política nacional e internacional Trabajó en el Grupo Propuesta Ciudadana donde se dedicó a promover la descentralización del país. También trabajó en el Congreso de la República como Asesor de la Bancada del Partido Nacionalista Peruano. Fue Asesor del Presidente Valentín Paniagua durante el gobierno de transición.

En los últimos años se desempeñó como asesor político en la Comunidad Andina y en el año 2005 fue nombrado por ésta como Veedor Internacional en el proceso de selección y designación de la Corte Suprema de Justicia del Ecuador, labor por la cual fue condecorado por el gobierno de dicho país. A partir de ello ha tenido ocasión de vivir y trabajar en Ecuador así como en Bolivia y se he mantenido muy vinculado al proceso de integración andina a través de su trabajo de consultor en el Instituto para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA) desde el 2007.

Desde 1980 hace periodismo: trabajó en el Diario de Marka, en las revistas Jaque y Amauta. Con un grupo de amigos y militantes de IU fundaron el Zorro de Abajo, de breve pero importante presencia política. Luego escribió en Perú 21 desde su fundación hasta el 2004. Desde esa fecha tiene una columna semanal en el diario La República y es miembro de su Consejo Editorial de dicho diario. También ha sido profesor en la U. Católica y en la Academia Diplomática del Perú.

Militó en la izquierda desde sus años universitarios y ha mantenido desde entonces una actividad política, si bien no siempre a través de la militancia en un partido político de izquierda, siempre apostando por la consolidación de un espacio progresista y democrático en la política peruana para que el Perú cambie y para que la política tome en cuenta los intereses de las mayorías. Por su trabajo en todos estos años ha sido un convencido que la integración, primero con los países andinos y luego sudamericanos, es una tarea urgente, impostergable, si queremos salir de nuestra pobreza, alcanzar la democracia, el desarrollo y vivir en paz. Ha participado en la Comisión de Plan de Gobierno como responsable del capítulo de Relaciones Exteriores de la alianza política, GanaPerú, partido político que ganó las últimas elecciones (2011) en el Perú. Actualmente se desempeña como parlamentario andino, para el período 2006-2011 por dicha alianza política.