8 de Abril del 2013 25°C US$ Compra S/.2.582 US$ Venta S/. 2.585
Loading

El más buscado

A sus 97 años, László Csizsik-Csatary parece un apacible abuelito. Uno lo imaginaría en casa ocupándose de sus nietos, o reunido con otros veteranos para jugar al bingo o a las cartas. En cambio, hasta hace unos días, este hombre alto y enjuto, de cabellos canos y prominente nariz, era el criminal de guerra nazi más buscado del mundo.

Como comandante de la Policía Real Húngara durante el gobierno de la Cruz de Flecha −partido de filiación nacional-socialista, que llegó al poder en Hungría luego de un golpe de Estado en 1944−, Csizsik-Csatary tuvo a su cargo el gueto de Kassa en Eslovaquia. Fue responsable de ordenar la deportación de 15.700 judíos a las cámaras de gas de Birkenau, principal centro de exterminio de ese vasto complejo de aldeas tras las rejas dedicadas a los trabajos forzados, la demolición ideológica, la tortura y la muerte que se llamó Auschwitz. 

Csizsik-Csatary fue condenado a muerte en ausencia, pues consiguió huir de Europa antes del final de la guerra. Vivió primero en Canadá, donde se construyó una identidad y una vida nuevas y se dedicó al comercio de arte, pero fue descubierto hace quince años. Antes de ser deportado de nuevo escapó, esta vez a Budapest, donde pasó desapercibido y llevó una vida bastante tranquila. Hasta que esta semana reporteros del diario británico The Sun lo descubrieron.

Según documentos en poder del Centro Simon Wiesenthal −llamado así en honor al conocido cazador de nazis austríaco−, el ex policía era un sádico que nunca mostró arrepentimiento: «Obtenía placer al golpear a las mujeres con su cinturón y las forzaba a lavar platos con agua helada con las manos desnudas durante horas. También utilizaba una cadena de perro para torturar a los judíos y no dudaba en dispararles si alguno trataba de burlar la seguridad». Alguna vez se rehusó a abrir agujeros de ventilación en los vagones donde los detenidos eran trasladados en grupos de ochenta, tan apretados que debían dormir de pie.

Como otros célebres criminales nazis, Csizsik-Csatary pretendió pasar el resto de su vida en el anonimato, con sus atrocidades convertidas en un mal recuerdo, y felizmente pudo ser encontrado y detenido antes de su muerte. Ahora, sin importar su edad, este hombre, uno de los pocos sobrevivientes de la jerarquía que desangró Europa con los métodos más crueles, deberá enfrentar a los tribunales y responder por los indecibles crímenes que cometió contra la humanidad. Pero no basta con eso: para que la justicia sea real, el proceso contra el antiguo y desalmado oficial de Kassa deberá servirnos para recordar y no olvidar aquella larga noche de nuestra civilización, donde la inteligencia y la tecnología fueron puestas al servicio de la locura y la muerte. Aquellos años tan terribles, que llevaron al gran escritor italiano Primo Levi, sobreviviente de los campos de concentración, a sentenciar: «Existe Auschwitz, por lo tanto, no puede haber Dios».

Comentar esta noticia

Enviar un comentario nuevo

Raúl Tola Raúl Tola

Raúl Tola (Lima, 19 de noviembre de 1975) es un periodista y escritor peruano. Bachiller en Derecho por la Pontificia Universidad Católica del Perú, ejerce el periodismo desde 1993, año en que ingresó a la revista "". Posteriormente colaboró en diversos medios escritos, como el diario "El Sol", la revista "Quehacer" y la revista "Caretas".
Ingresó a la televisión en 1999, en Canal N, donde trabajó hasta el 2003, conduciendo noticieros, programas de debate y haciendo entrevistas.
En el 2003, ingresó a América Televisión, para la conducción de América Noticias: Edición Central. Al siguiente año asumió la conducción del programa dominical Cuarto Poder, del que renunció en diciembre del 2011.
En 1999 publicó Noche de cuervos, novela que fue llevada al cine bajo el nombre de Bala Perdida. En el 2002, publicó su segundo libro: Heridas Privadas. Ambientado en los años de la violencia política que arrasó el Perú, Toque de queda, su tercer libro, se publicó en el 2008.