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Elogio a la informalidad

Cualquiera hubiera pensado que la historia de los nueve mineros informales atrapados en el yacimiento «Cabeza de Negro» en Ica, debió terminar luego de la puesta en escena montada por el gobierno para salvarlos, que incluyó la estelar participación del presidente Ollanta Humala. Por el contrario, esta semana el sainete prosiguió, ahora a cargo de la ministra de la Mujer, Ana Jara, que organizó una delirante ceremonia de homenaje para los rescatados, donde les entregó un bono de tres mil soles y un terreno con título de propiedad en el distrito de La Tinguiña, así como acceso al crédito para construir sus viviendas. También se anunció que los obreros, que estuvieron encerrados seis días bajo tierra y se mantuvieron con vida gracias a un tubo por el que comieron y respiraron, están «evaluando» ofertas de trabajos temporales hechas por las municipalidades distritales, mientras logran su formalización.
 

¿Qué servicio valioso han prestado a la sociedad los nueve sobrevivientes de «Cabeza de Negro»? ¿Por qué méritos han recibido semejante recompensa? ¿Por participar en una actividad ilegal, que asfixia el medio ambiente, evade impuestos, soborna funcionarios, establece zonas liberadas, y promueve la semiesclavitud y el comercio sexual? ¿Por formar parte de ese vasto contingente de peruanos −solo en Ica se calcula que son 30 mil−, que todos los días se sumergen en cavernas y socavones, sin las medidas de seguridad más básicas, exponiéndose a accidentes como este, que felizmente no les costó la vida? ¿Estar al margen de la ley en el Perú ahora es una virtud, merecedora de respetos y retribuciones del Ejecutivo y las autoridades municipales?
 

Parece que sí, al menos según la insólita escala de valores de Ana Jara, promotora de la premiación y el reconocimiento. Quizá la ministra no oyó las palabras del presidente Humala, que durante el rescate en «Cabeza de Negro» condenó con mucha firmeza el accionar de la minería informal, culpó a los anteriores gobiernos de no haber hecho nada por revertir esta situación, y prometió sanciones ejemplares para quienes «promueven la explotación del hombre por el hombre y no pagan impuestos».
 

¿Esta es la idea de sanción de la ministra Jara? ¿Qué vendrá después? ¿Por qué entregar dinero y posibilidades de vivienda a solo nueve mineros, y no a los cientos de miles que arruinan parte de Ica o Madre de Dios, o envenenan ríos con mercurio o los matan con las dragas? Puestos a ello, ¿por qué no extender estos privilegios a otros infractores, como los que sobrepueblan nuestros penales?
 

La misión de un Estado no es agasajar a quienes infringen las normas como los mineros informales de «Cabeza de Negro», sino perseguirlos y sancionarlos. Su rescate fue una muy buena noticia y debemos alegrarnos de que sigan vivos. Pero torcerle el cuello a la lógica, y homenajearlos y premiarlos, por proselitismo, ingenuidad o el motivo que sea, es algo intolerable y sienta un precedente penoso en un país como el Perú, donde nadie debe estar por encima de la ley.

 

Hay 8 Comentarios
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06 de mayo de 2012 | 06 hrs
escribe:

Hay una valoracion equivocada ,seguramente por algun interes mediatico

06 de mayo de 2012 | 01 hrs
escribe:

que tendriamos que castigarlos; si lo formal seria tan bueno como se cree nadie arriesgaria sus vidas.

30 de abril de 2012 | 11 hrs
escribe:

Que podemos esperar con funcionarios con estos valores? Algo nada mal.
Yo no quiero dar mis impuestos para esto, sino para educacio'n, educacion y educacion. Puedo demandar a la ministra por administrar mal mis impuestos y usarlos en contra de la ley?

29 de abril de 2012 | 04 hrs
escribe:

Este un buen Articulo,como también lo fue de Thays, que describe una parte la idiosincracia de la gran parte del pueblo peruano. Desgraciadamente la ignorancia es ciega y atrevida, ademas de tener los pies cortos, que en el Peru se premia a los que violan las leyes, y se eligen a personas incapaces, de una moral dudoas en el gobierno...

29 de abril de 2012 | 00 hrs
escribe:

Es una actuación de proselitismo político por parte de los funcionarios de turno. Es una actitud poco patriota por parte de la ministra, no se puede premiar al infractor, salvarlos hasta ahi esta bien, es parte de la solidaridad, pero darles prebendas estatales ya es una huachaferia propios de payasos de circo.

28 de abril de 2012 | 23 hrs
escribe:

Francamente da pena en lo que esta cayendo este gobierno, premiar a los informales. Solo falta que un canal les haga una serie sobre su vida o les den un programa para que conduzcan como en muchos casos que gente que sale de la cárcel es premiada con su propio programa.

28 de abril de 2012 | 17 hrs
escribe:

Es el resultado de la huacahaferia limeña, ..fabricando falsos heroes. Debieron ser amonestados como minimo....en Europa, cuando hay accidentes con los espeleologos ("geologos" de las cavernas subterraneas) y quedan atrapados enterrados por derrumbes o la subida de aguas subterraneas, en lugares donde no estaba autorizado el acceso; los "infractores", tienen que pagar todos los costos de su salvataje: personal, materiales, alquiler de vehiculos, medicos etc etc.

28 de abril de 2012 | 11 hrs
escribe:

Totalmente de acuerdo.

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Raúl Tola Raúl Tola

Raúl Tola (Lima, 19 de noviembre de 1975) es un periodista y escritor peruano. Bachiller en Derecho por la Pontificia Universidad Católica del Perú, ejerce el periodismo desde 1993, año en que ingresó a la revista "". Posteriormente colaboró en diversos medios escritos, como el diario "El Sol", la revista "Quehacer" y la revista "Caretas".
Ingresó a la televisión en 1999, en Canal N, donde trabajó hasta el 2003, conduciendo noticieros, programas de debate y haciendo entrevistas.
En el 2003, ingresó a América Televisión, para la conducción de América Noticias: Edición Central. Al siguiente año asumió la conducción del programa dominical Cuarto Poder, del que renunció en diciembre del 2011.
En 1999 publicó Noche de cuervos, novela que fue llevada al cine bajo el nombre de Bala Perdida. En el 2002, publicó su segundo libro: Heridas Privadas. Ambientado en los años de la violencia política que arrasó el Perú, Toque de queda, su tercer libro, se publicó en el 2008.