Por: Raúl Tola
Con la publicación en el 2006 de Gomorra, el periodista italiano Roberto Saviano consiguió diseccionar a la «Camorra», ese variopinto conglomerado de familias que mantiene el control de los bajos fondos de Nápoles, con intereses en negocios como el contrabando, la prostitución, la inmigración clandestina, la importación de desechos tóxicos y el tráfico de drogas, y que expande su influencia por territorios tan lejanos como la Costa del Sol en España y algunos talleres de corte y confección de China. El libro Un viaje al imperio económico y al sueño de poder de la Camorra, reavivó el debate sobre la ominosa presencia del crimen organizado en la sociedad italiana, y retribuyó a su autor con varias amenazas de muerte, que lo han forzado a vivir a salto de mata, sin paradero fijo, resguardado y con el permanente miedo de un atentado.
En lugar de arredrarse, Saviano ha continuado en sus empeños por sacar a la luz toda la podredumbre de la Italia mafiosa. Prueba de ello son sus libros Lo contrario de la muerte (2007) y La belleza y el infierno (2009). Lo es también Autorretrato de un capo, su último y muy impactante reportaje, producto de una serie de entrevistas con Maurizio Prestieri, uno de los líderes de la Camorra. Detenido por la Policía española en Marbella en 2003, acusado de haber ordenado hasta 30 ajustes de cuentas, «El Seco», como se le conoce, decidió colaborar con la justicia después de cuatro años en la cárcel, desenmascarando las tropelías y arreglos con el poder de los capos de Secondigliano, la ciudad dormitorio al noreste de Nápoles donde Prestieri reinaba hasta su arresto.
El testimonio es estremecedor. Quizá lo que más sorprenda es la enorme naturalidad que tiene la mafia para enroscarse en el sistema político y económico. Algunas frases podrían aplicarse a realidades como la nuestra. Sobre sus inicios en el tráfico de cocaína: «A nosotros nos podría haber detenido enseguida el Estado, y sin embargo, nos hicimos ricos y poderosos en un abrir y cerrar de ojos. La economía legítima precisa de nuestro dinero ilegal. Hemos tenido talento, aplicado en la parte equivocada de la sociedad…»
Sobre las elecciones: «La Camorra maneja miles y miles de votos. Cuanto más se aleja la gente de la política, más nos conviene comprar votos. Hemos hecho elegir a quien entonces fue el más joven regidor municipal italiano. Salieron miles de artículos sobre él, pero era hombre nuestro».
Sobre su filiación política: «Nos convertimos todos en berlusconistas, todos. Mi clan siempre ha apoyado primero a Forza Italia [1993-2008, partido de Berlusconi], y luego a Popolo delle Libertà [Pueblo de la Libertad, nuevo partido de Berlusconi]. No sé cómo vino el cambio, pero ha sido natural estar con quien quiere hacer dinero y te deja hacer dinero, y te quita de en medio todos los problemas y las reglas».
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