Columnistas
Loading

Sixto Rodríguez vive

Los productores que descubrieron a Sixto Rodríguez tocando de espaldas en un pub de Detroit, detrás de una cortina de humo de cigarrillos, pensaron que habían encontrado una mina de oro. Tenía una voz privilegiada, una cadencia musical hipnótica y unas letras intensas y poéticas, que para algunos superaban a las del propio Bob Dylan.

Pero por algún motivo Cold Fact, su primer disco, fue un rotundo fracaso, a pesar de su gran calidad. Nadie le prestó atención: los críticos lo ignoraron y las ventas fueron insignificantes.

Con todo, otro productor volvió a apostar por él, y un año más tarde sacó un segundo disco, incluso mejor que el primero: Coming from reality. Pasó otra vez desapercibido, y aunque compuso algunas canciones más, Rodríguez abandonó su carrera musical frustrado, para sumergirse en el anonimato y la rutina, dedicándose a pesados trabajos en la industria de la construcción.

Pero una casualidad quiso que un casete suyo llegaran hasta Sudáfrica. Lo llevaba una chica estadounidense ?una de las pocas que tenía noticias de Sixto Rodríguez?, que tenía un novio sudafricano. Puso el casete en una fiesta y gustó tanto que se lo pidieron para copiarlo. Como un virus, pronto todos lo tenían.

Las canciones de Rodríguez hablaban de amor y melancolía, pero también de rebeldía frente al poder, y en la Sudáfrica del apartheid causaron furor, y se convirtieron en un himno de las duras luchas por la democracia y la igualdad. Como respuesta, los censores del gobierno las prohibieron en la radio, e incautaban los discos de vinilo y rayaban las pistas para impedir que se oyeran letras como la del «Blues del Establishmet»: «Este sistema pronto caerá/ frente a una furiosa y joven melodía».

En Sudáfrica, Sixto Rodríguez era más famoso que Elvis Presley o los Rolling Stones. Sus discos vendieron más de medio millón de copias, con una salvedad: nadie sabía nada de él. Ni siquiera era seguro que estuviera vivo: un rumor aseguraba que se había suicidado en su último concierto. Un par de fanáticos decidieron seguir las pocas pistas que había dejado, para conocer la verdad.

Este es el punto de partida de Searching for Sugar Man, el magnífico documental de Malik Bendjelloul del que todos hablan en Europa. Aunque ganó el Oscar en 2012, aquí el boca a boca también ha sido responsable de su inmenso éxito: quienes lo han visto no pueden dejar de alabarlo y recomendarlo. Las salas, que primero lo pusieron con gran timidez, han debido ampliar el tiempo de exhibición, y parece que lo mantendrán todavía un rato largo en cartelera.

Como suele suceder con el buen periodismo, las historias de la ficción muchas veces empalidecen frente a las verdades que cuentan los grandes documentales. Searching for Sugar Man pertenece a esa clase de obras maestras, capaces de conmover, alegrar y sorprender, todo al mismo tiempo. Ojalá pronto los exhibidores de nuestro país se animen a ponerlo en cartelera. Como sea, a Lima llevo un par de copias. No sería mala idea que estas se reproduzcan una y otra vez, para que, como en la Sudáfrica del apartheid o en la Europa de nuestros días, en el Perú todos se contagien y conozcan a este gran músico y a esta maravillosa película.

Hay 1 Comentario
15 de junio de 2013 | 10 hrs
escribe:

Sixto Rodriguez gano el mes pasado, mayo 9, un doctorado honorario en la Universidad de Wayne, Detroit, Michigan. Sixto deberia ser un orgullo para los latinos en Estados Unidos, ya que es descendiente de padre mejicano y de madre india-americana.

Enviar un comentario nuevo

Raúl Tola Raúl Tola

Raúl Tola (Lima, 19 de noviembre de 1975) es un periodista y escritor peruano. Bachiller en Derecho por la  Pontificia Universidad Católica del Perú , ejerce el periodismo desde 1993, año en que ingresó a la revista " ". Posteriormente colaboró en diversos medios escritos, como el diario "El Sol", la revista " Quehacer " y la revista " Caretas ".
Ingresó a la televisión en 1999, en  Canal N , donde trabajó hasta el 2003, conduciendo noticieros, programas de debate y haciendo entrevistas.
En el 2003, ingresó a  América Televisión , para la conducción de  América Noticias: Edición Central . Al siguiente año asumió la conducción del programa dominical  Cuarto Poder,  del que renunció en diciembre del 2011.
En 1999 publicó  Noche de cuervos , novela que fue llevada al cine bajo el nombre de Bala Perdida. En el 2002, publicó su segundo libro:  Heridas Privadas . Ambientado en los años de la violencia política que arrasó el Perú,  Toque de queda , su tercer libro, se publicó en el 2008.