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Frases locas

Por Jorge Bruce

Esta semana dos presidentes peruanos –el de la República y el del Poder Judicial– sacaron a relucir su homofobia con irresponsable desparpajo. García se refirió al sujeto que arrojó agua hirviendo al rostro de una mujer, diciendo: “¿Hasta cuándo vamos a permitir a esos maricas que maltratan a las mujeres?”.

Más allá de la deplorable sintaxis de la frase (¿qué significa no “permitir a esos maricas”? ¿suprimirlos con la pena de muerte?), no hay que “permitir” esas amalgamas primitivas entre homosexualidad y cobardía. Así sea otra cortina de humo, de esas tantas con las que nos asfixian para tapar la corrupción gubernamental, es peligroso y dañino que el presidente del Perú recurra a prejuicios homofóbicos para sintonizar con los afectos más básicos del electorado. Lo único que consigue es atizar la violencia contra los homosexuales, sin resolver en lo más mínimo la grave situación de la violencia machista contra las mujeres.

Además hay que recordarle que no solo se maltrata a las mujeres arrojándoles agua hirviendo en el rostro, una atrocidad sintomática del estado de nuestra sociedad, por cierto. También se las agrede cuando se las humilla o expone públicamente. Como bien ha dicho Pilar Nores, ellas sí tienen vida privada, a diferencia del mandatario, quien ha renunciado a la suya.
Por otro lado, Javier Villa Stein, también fascinado con las locas ilusiones –como dice el vals– presidenciales, se lanzó a decir lo siguiente: “La lucha anticorrupción no se puede hacer con mariconadas, sino con la hombría suficiente”.

Un momentito, señor magistrado. ¿Podría explicarnos el vínculo entre homosexualidad y corrupción? ¿Qué tiene que ver la hombría con la integridad? ¿Debemos deducir que solo los machos son éticos? ¿Una mujer –Gladys Echaíz o Beatriz Merino, por poner un par de ejemplos– no podría conducir eficazmente el combate contra el peor problema de nuestra sociedad? ¿Tampoco un o una homosexual?

Podríamos limitarnos a ridiculizar estas desafortunadas declaraciones, de no ser porque al reforzar estereotipos retrógrados, frenan el desarrollo del Perú. Porque el desarrollo debe ser ante todo en términos de conocimiento. Al difundir falsedades y colocar a sectores de la población como víctimas propiciatorias, discriminan y violan derechos constitucionales. Ofenden y promueven actitudes antidemocráticas. Al ser pronunciadas por las más altas autoridades del Estado, sus repercusiones pueden ser dramáticas, pues constituyen un aval implícito a quienes repudian la homosexualidad y pasan al acto. Pregunto a los abogados: ¿no es esto un delito?

Aunque a muchos parezca obvio, lo diré: no existe correlación alguna entre homosexualidad y cobardía o corrupción, menos aún violencia psicopática o feminicida. Puede ocurrir, tal como sucede entre los heterosexuales. Exijamos a nuestras autoridades que se conduzcan a la altura de sus cargos y conforme a la ley. Cada una de estas patinadas grotescas nos atrasa mental y espiritualmente como sociedad. Si de veras queremos salir del tercer mundo, elijamos representantes que marchen en esa dirección. Lo único rescatable de estos despropósitos es que ya sabemos quiénes no lo están haciendo.

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Jorge Bruce Jorge Bruce

Jorge Bruce es un reconocido psicoanalista de la Pontificia Universidad Católica del perú. Ha publica varias columnas de opinión en diversos medios de comunicación y es autor del libro "Nos habíamos choleado tanto. Psicoanálisis y racismo".