Por Armando Massé Fernández
Médico-abogado
En días pasados un importante diario nacional que trata asuntos económicos me hizo una entrevista referente a los pagos por Compensación de Copia Privada que diferentes empresas relacionadas al rubro de telefonía y multimedia pretenden desconocer con el pretexto de que dichos pagos constituyen barreras arancelarias que contravienen el “bienestar de la sociedad”. Hay que decirle a la sociedad que para disfrutar de algo, este bien primero tiene que existir, pues de no ser así sería imposible disfrutar de lo que no existe.
Para ser más claros, si queremos disfrutar de la música, de los poemas, de las películas, de las obras literarias, de las pinturas, de los video juegos y de los softwares en general, debemos proteger a los creadores de estos bienes culturales, que finalmente son de gran utilidad para la sociedad.
Y así como no podemos esperar ganar una guerra si no tenemos un ejército bien dotado, y así como no podemos esperar una buena educación de nuestros hijos si no tenemos buenos educadores; tampoco podemos aspirar a que la cultura, el arte y la tecnología sigan estando al servicio de la sociedad si no se reconocen los derechos patrimoniales de sus respectivos autores.
Los millones de celulares y ordenadores de cómputo que hay en el Perú son capaces de grabar y reproducir diferentes obras de propiedad intelectual que generan derechos y que son puestos para el disfrute de la sociedad, previa adquisición de estos aparatos electrónicos y telefónicos que tendrían un mínimo valor si no tuviesen el contenido de propiedad intelectual que es lo que finalmente a la gente le interesa.
Hoy en día a la gente no solo le interesa hablar por teléfono y mandar mensajes de texto, sino disfrutar de todo este servicio ligado a la información.
Pues bien, el pago de la Copia Privada es la compensación mínima y básica que la industria está obligada a pagar a los creadores de toda esta propiedad intelectual y no pretender beneficiarse de la explotación de estos derechos que incluyen en sus servicios. Las empresas deberían de ser más directas y decirle al mundo que quieren seguir creciendo y enriqueciéndose a costilla de terceros y no poner excusas como el imponer barreras arancelarias, limitar el acceso a la cultura o ir en contra de la competitividad. Y espero que los políticos y las autoridades no compren estas felonías y embustes, merced a lobbys y capturas de resoluciones que solo van a servir para enriquecer a oligopolios y empobrecer a los que generan la cultura y el arte del Perú.
Dice un viejo refrán que “no hay peor ciego que el que no quiere ver” y todos los autores, artistas e intérpretes del Perú esperamos que las autoridades no se hagan los miopes ante estos lobos disfrazados de ovejas.
