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Entre las mafias y el pensamiento único

Si la autonomía universitaria pudiera personificarse y hablar en medio de la actual confusión general diría con razón a varios representantes de las universidades públicas y privadas: No me defiendas compadre. Las mafias de algunas universidades públicas defienden la autonomía universitaria. Lo mismo hacen algunas camarillas enquistadas por años, como si fueran imprescindibles, en algunas universidades asociativas (sin fines de lucro). No se quedan atrás en esa defensa varias universidades societarias (con fines de lucro), de pésima  calidad  e interesadas  solo en el negocio educativo.  Para bien de la autonomía universitaria, felizmente han levantado la voz (también para defenderla) algunas universidades  públicas y privadas asociativas (y profesores) de calidad y de prestigio académico.



Reconozco que el concepto “autonomía universitaria” ha sido estirado hasta la ambigüedad y la confusión y el debate ha sido descontextualizado. Discutimos ahora (en un Estado de derecho al menos normativamente) como si estuviéramos en los años 20 (durante el Estado oligárquico, patrimonial y excluyente). La autonomía universitaria  ¿es absoluta o relativa?, ¿es parcial o es total?, ¿es respecto de los gobiernos o del Estado unitario?, ¿se basa en una situación real (como los estados federales) o es una ficción jurídica (como el BCR)?, ¿se refiere a lo nacional o a lo global?  



No me puedo extender en las respuestas, pero sostengo que la autonomía universitaria es relativa, parcial, se refiere principalmente a los gobiernos y es una ficción jurídica.  La autonomía universitaria se refiere al libre desarrollo de las actividades académicas y de investigación, a la libertad de pensamiento  y a la gestión y administración transparente y democrática de esas actividades. Nada más. ¿Se puede hablar de autonomía económica en universidades cuyos fondos vienen principalmente del Estado y sobre los cuales tienen que rendir cuentas? Tengo la impresión que muchas universidades privadas demandan autonomía para no pagar impuestos. Hay que reconocer que nuestras universidades están en transición de lo nacional a lo global, que la ciencia y la tecnología no tienen patria, pero que están obligadas a impulsar un pensamiento autónomo.



Las universidades no son espacios virtuales, ellas ocupan un territorio y tienen autoridades estatales que ejercen jurisdicción sobre él. De eso no pueden escaparse. En esa medida tienen que ocupar un lugar en el Estado. ¿Cuál es ese lugar?  Sin duda, el espacio educativo.

Eso no significa que ellas tienen que someterse al Ministerio de Educación (perdiendo autonomía) sino que tienen que  coordinar con él, como lo señalan algunos proyectos al respecto. Esa coordinación supone dos cosas. Primero, definir a las universidades como un sistema y segundo, que ellas y los colegios profesionales (que son su producto) propongan ternas para que el Poder Legislativo (no el gobierno) elija entre ellas y se forme de ese modo el Consejo Nacional de Universidades. La ANR (integrada por gente honorable, pero también por impresentables) debe desaparecer.



El error fundamental de la Comisión parlamentaria de educación es pretender liberar a las universidades de las mafias y camarillas a través de los representantes del pensamiento único neoliberal (MEF y CONFIEP) y del nombramiento por el gobierno de los integrantes de la llamada Autoridad Nacional Universitaria. Eso viola  doblemente la autonomía. Es, en cambio, un acierto la elección de las autoridades universitarias mediante el sufragio universal.

Hay 8 Comentarios
14 de junio de 2013 | 21 hrs
escribe:

A

14 de junio de 2013 | 00 hrs
escribe:

Si pero si la elección universal se basa en los profesores que ya son corruptos en mayoria porque ellos estan como principales, asociados y auxiliares no por sus meritos sino por actos de corrupción. Por lo que no creo que se resuelva mucho en estos tiempos la situación de las universidades. Considero que debe haber un ente externo en principio en las universidades.

13 de junio de 2013 | 19 hrs
escribe:

El tema ya no es relevante, lo que se requiere es medidas para modenizar las universidades nacionales, y creo que el ejemplo para ello es la UNAM de Mejico señores . Pero abra voluntad politica para hacerlo?.

13 de junio de 2013 | 18 hrs
escribe:

Las distintas formas de intervencionismo han tenido como objeto el control de la universidad por parte del Estado, la presente propuesta de ley no es distinta incluso la propuesta de Sinesio Lopez, Burga, Zenon de paz, Linch, de la autoridad nacional universitaria se enmarca dentro de estos planes. Mafias e intereses aparte, la universidad peruana debe tener autonomia para gobernarse en todos los aspectos.

13 de junio de 2013 | 15 hrs
escribe:

Después de mucho tiempo leo un buen artículo de Sinesio, pone el dedo en la llaga.

13 de junio de 2013 | 14 hrs
escribe:

Asisti a una universidad estatal; durante todo mi tiempo ahi como estudiante y luego como profesor la Asamblea Universitaria estuvo dominada por la izquierda. Veinte años despues esa misma universidad sigue siendo un foco de actividad politica de izquierda. No caigamos de las camarillas con interes pecuniario a las camarillas con intereses politico. No veo una solucion o propuesta viable pero creo que debemos considerar esto.

13 de junio de 2013 | 09 hrs
escribe:

La vanidad intelectual de los impresentables de la ANR los descalifica es cierto , pero de allí a que sean supervisados por la Confiep , no se pasen.

13 de junio de 2013 | 07 hrs
escribe:

Las universidades creadas en los ultimos 20 anhos no son otra cosa que product del lavado de activos provenientes del narcotrafico. Habria que investigar a todas y poner a los fundadores en la carcel.

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Sinesio López Jiménez Sinesio López Jiménez

Doctor en Sociología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), con estudios completos de doctorado en U. De París . Profesor principal de la Facultad de Ciencias sociales de la PUCP y de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNMSM , investigador del CISEPA . Miembro del Comité Asesor de la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la PUCP y Coordinador de la especialidad de Política Comparada de la maestría y del doctorado en Ciencia Política en la misma universidad.

 

Se ha especializado en teoría política, política comparada, democracia y ciudadanía. Ha sido coordinador de la maestría en Ciencia Política de la PUCP y de la maestría en Sociología, consultor de la Presidencia del Consejo de Ministros , 2000-2001, asesor de la Comisión de Reforma Constitucional del Congreso , 2001-2002, Director de la Biblioteca Nacional del Perú (BNP), 2001-2006, ex-Director de Libros y Artes , revista de  cultura de la BNP y ex -integrante  del Comité Consultivo del PNUD en el Perú.

 

Es autor de los libros El Dios Mortal , Ciudadanos Reales e Imaginarios , Los tiempos de la política , coautor de varios libros de sociología y política y ha escrito muchos artículos y ensayos de su especialidad publicados en el Perú y en el extranjero. Actualmente es columnista del diario La República .